Atropello impugnado
Por fortuna, todavía hubo consejeros que actuaron con plausible dignidad, como el mencionado Jaime Rivera, junto con Martín Faz, Dania Ravel, Claudia Zavala y Arturo Castillo, quienes votaron en contra del fraudulento proceso.
Es inadmisible que la fiscalía, cualquiera que sea, se muestre indiferente ante la comisión de los delitos. Al respecto, el consejero electoral Jaime Rivera, entrevistado por Pascal Beltrán del Río, dijo: “Yo quisiera tener alguna noticia del trabajo que están haciendo las fiscalías… sobre estas elecciones judiciales”, en especial, “la Fiscalía Especializada en materia de Delitos Electorales de la Fiscalía General de la República”.
El consejero Rivera declaró lo anterior porque, a diferencia de seis de los integrantes del Consejo General del INE, a él y cuatro de sus colegas sí les importa el cochinero de la reciente elección de jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial. Mencionó don Jaime la producción y distribución masiva de “acordeones que inducían el sentido del voto” (y lo indujeron en 80% y más de los casos), lo que a su juicio suplantó la voluntad ciudadana”, mediante “una acción orquestada desde arriba”.
Otro delito no menor denunciado por el consejero fue “la introducción de boletas falsas”, a lo que, de acuerdo con información que ha circulado ampliamente, habría que agregar las urnas embarazadas, la aparición, al recontar los votos, de boletas que ni siquiera fueron dobladas, lo que se requiere para introducirlas en las urnas.
A lo anterior pueden agregarse los acarreos masivos y la compra del voto a cambio de un billete de 500 pesos, según la foto que apareció en un diario. En fin, que la pasada elección —si es que así puede llamarse— nos remontó a los viejos tiempos del PRI y sus múltiples transas, las que Morena seguramente intentará repetir en 2027, cuando habrá que elegir legisladores.
Pero el retorcido proceso se inició meses antes, con la conformación de una mayoría morenista que contraviene lo dispuesto por la ley, pues con 54% del voto, los guindas y sus aliados verdes y petistas, se adjudicaron en forma ilegal diputaciones plurinominales que completaron con la compra de algunos diputados sinvergüenzas de otros partidos hasta sumar 75% de las curules y hacer reformas al gusto del cliente o, mejor dicho, del patrón.
Con intención similar se realizaron otros avances de la hueste morena, como ir colocando en los organismos electorales a sus achichincles hasta tener en ellos mayoría, de modo que hoy el jefe máximo puede ordenar votos y comportamientos con el sentido que a él le parezca conveniente, como lo mostraron cínicamente seis de los consejeros del INE al aprobar el estercolero que presentan como elección.
Por fortuna, todavía hubo consejeros que actuaron con plausible dignidad, como el mencionado Jaime Rivera, junto con Martín Faz, Dania Ravel, Claudia Zavala y Arturo Castillo, quienes votaron en contra del fraudulento proceso. Confiemos en que ellos levantarán la voz para impedir que la nación siga por el camino que llevará indudablemente a una mayor descomposición, criminalidad consentida y miseria prohijada por la improvisación, la incompetencia y las complicidades.
Los que aprobaron el cúmulo de barbaridades son seis acólitos del régimen: Norma de la Cruz, Rita Bell López, Jorge Montaño, Carla Humphrey y, para mi decepción, Uuc Kib Espadas, un antiguo luchador social que hoy convalida las miserias del morenismo. Todos ellos encabezados, como fue previsible desde su nombramiento, por Guadalupe Taddei.
Gracias a esa mayoría de conveniencia, México tendrá una Suprema Corte ignorante, agachona y acomodaticia, como en los viejos tiempos del priismo omnipotente, pero sin las capacidades de no pocos de aquellos togados que por lo menos sabían envolver en celofán las sentencias a modo.
El impresentable Noroña, quien llamó “culebras” a los consejeros que votaron en contra, dice que el Poder Judicial prefabricado estará comprometido con el pueblo, sí, con menos de 10% de los votos posibles, aunque un diario especializado en finanzas le otorga hasta 80% de legitimidad, de acuerdo con una encuesta maiceada.
Con esa mayoría del INE y esa judicatura prefabricada, es de temerse lo que pueda ocurrir en las elecciones de 2027 y, sobre todo, en las de 2030, cuando el Señor de Palenque imponga al nuevo presidente. ¿Estarán de acuerdo quienes lucharon por décadas para tener un país democrático?
