En Madrid, la ARMH analiza llevar a la RAE ante los tribunales

50 años de Los hijos de Sánchez Yehezkiel Lefkonitz, más conocido como Oscar Lewis, se metió a una vecindad de Tepito con su grabadora de carretes todavía no las había portátiles y captó lo que era la vida de una familia pobre en el barrio más tradicional de la ...

Humberto Musacchio

Humberto Musacchio

La República de las letras

50 años de Los hijos de Sánchez

Yehezkiel  Lefkonitz, más conocido como Oscar Lewis, se metió a una vecindad de Tepito con su grabadora de carretes (todavía no las había portátiles) y captó  lo que era la vida de una familia pobre en el barrio más tradicional de la Ciudad de México. El resultado fue Los hijos de Sánchez, un informe crudo, pero de comprobable veracidad. Cuando el libro circulaba era presidente Gustavo Díaz Ordaz y alguien le dijo que aquella obra era denigrante y disolvente, pues en México, como lo sabe todo el mundo, no hay pobres. La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística se prestó para la sucia maniobra que encabezaron Luis Cataño Morlett, esposo de Margarita Michelena, y Domingo Lavín, a quien Vicente Lombardo Toledano ponía como ejemplo de empresario nacionalista. Estos señores llevaron el caso a la Procuraduría General de la República, entonces encabezada por Antonio Rocha Cordero, y el asunto llegó a tribunales. El pleito jurídico fue el pretexto que necesitó el Chacal de Tlatelolco para echar del Fondo de Cultura Económica a su director, el benemérito Arnaldo Orfila Reynal. El FCE dejó de publicar Los hijos de Sánchez y de paso también Escucha yanqui, de Wright Mills. Fue un vergonzoso episodio de censura, pero, como respuesta, cientos de intelectuales se reunieron y acordaron crear otra editorial que pondrían en manos de Orfila. Así nació Siglo XXI. Conviene recordarlo cuando está por cumplirse medio siglo de aquella canallada.

Mami ya deja decir tuit

En su afán de hacer del español una jerga irreconocible, la Real Academia Española acaba de incluir en su mamotreto las castellanísimas Wifi, tuit, hacker y quad o burka e hiyab. Otras palabras que ya cuentan con la bendición de la Madre Academia son amigovio, papichulo y cajonear, que seguramente empleamos todos los mexicanos, cosa que debería aclararnos la mal correspondida Academia Mexicana de la Lengua. Con inexplicable retraso, la Academia Madre (la de Madrid) acaba de incorporar botellón, que tiene algunos siglos de uso en México, el país con más hispanohablantes. Para ilustrar los riesgos de levantar basura cabe citar el caso de bíper, término en desuso como los aparatos que enviaban los mensajes así llamados. Pero mami, en su mundo de trebejos y telarañas, no suele enterarse de estas cosas. Seguiremos con el asunto, aunque Jaime Labastida diga que el autor de esta columna es “enemigo de la Academia”.

Continúa el culto a Franco

En Madrid, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) analiza la posibilidad de llevar a la Real Academia Española ante los tribunales por su empeño en tender un piadoso velo sobre al archicriminal Panchito Franco y su régimen fascista. Para la ARMH, la definición que ofrece el lexicón académico de franquismo “insulta a las víctimas de la dictadura y practica el negacionismo acerca de los 114 mil 226 civiles desaparecidos por la represión franquista”. El mamotreto define franquismo como “Movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la guerra civil de 1936-39, en torno al general (Francisco) Franco, y desarrollado durante los años que ocupó la jefatura de Estado”. ¿Quién?, pos Panchito, el matarife que hizo torturar y matar gente en toda España al rebelarse contra un régimen establecido con total apego a la legalidad. A Paco el carnicero se le debe también el despoblamiento de la península, pues cientos de miles de españoles debieron ir al exilio a Francia, México, Estados Unidos, Argentina y otros países para escapar de la cárcel, el tormento o la muerte a manos de los fascistas encabezados por el Caudillo de España por la Gracia de Dios (así se hacía llamar el muy payaso).

¿Los diez libros favoritos?

Facebook, la red social de Mark Zuckerberg, realizó una encuesta entre sus usuarios de varios países para saber cuáles eran sus diez libros favoritos. En el caso de México fueron Cien años de soledad, El principito, Harry Potter (suponemos que algún volumen de la saga), El perfume, Aura, El amor en los tiempos del cólera, Rayuela, El diario de Ana Frank, La tregua y Eso, de Stephen King. La lista refleja que los participantes en la encuesta son jóvenes, pues El principito, Harry Potter, El perfume y El diario de Ana Frank son lecturas para gente que tiene pocos años de contacto con los libros (la edad promedio de los participantes fue de 29 años). Aura es, por fortuna, una lectura escolar, pues muchos profesores recomiendan esa novela breve. Los otros títulos corresponden a las lecturas obligatorias de quien, sin ser culto, no desea pasar por ignorante y la inclusión de King muestra que no hemos podido abatir el analfabetismo. En abono de nuestros gustos como lectores, cabe decir que los participantes en la encuesta leen más en pantalla que en papel y prefieren los mensajitos a obras tan voluminosas como Guerra y paz.

Breviario…

La sonorense Martha Riva Palacio Obón obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños por su poemario Lunática. El premio, con los 200 mil pesos que incluye, lo concedió un jurado que integraron María Emilia López, de Argentina, Federico Díaz Granados, de Colombia, y nuestra María Baranda. El certamen fue convocado por el FCE y la Fundación para las Letras Mexicanas. @@@ Pasado mañana, miércoles 22, a las 19:00 horas, en el Salón Covadonga de Puebla 121, Denise Dresser y Xavier Velasco presentan Dios se fue de viaje, la más reciente novela de Beatriz Rivas. Las Reinas Chulas leerán pasajes de la obra. @@@ Desde antier, el Centro Cultural Elena Garro ofrece el programa Los muertos salen a Coyoacán. Leyendas, música, teatro, cine, narraciones, ofrendas y otras actividades gratuitas pueden ser disfrutadas por el público, en días en que por siniestra paradoja la muerte se ha enseñoreado en el país. @@@ Terminó la Feria Internacional del Libro del Zócalo con un éxito muy digno de mención, pues en una semana tan pródigamente lluviosa la afluencia de público fue continua: conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros tuvieron público abundante y entre los locales de venta hormigueaba una multitud ávida de ver libros, comprarlos y leerlos.

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