El ampáyer principal John McSherry no dudó en responderle a Tom Lasorda que metiera al pitcher derecho a relevar, luego de que el manager de los Dodgers, le preguntó, en broma, a quién debería de llamar desde el bullpen.
La anécdota quedó prácticamente en el olvido tras el sexto juego de la Serie Mundial de 1977, en el que Reggie Jackson acaparó los reflectores al pegar tres jonrones y encaminar a los Yankees al título.
McSherry jugó beisbol en su infancia y a nivel colegial, pero un entrenador le recomendó que si quería seguir en el deporte, que tanto le apasionaba, tendría que hacerlo como ampáyer.
El neoyorquino siguió el consejo y decidió asistir a la academia en donde tuvo como mentor a Tom Gorman, un reconocido ampáyer.
John McSherry debutó en las Grandes Ligas en 1971. Sus buenos trabajos lo llevaron a ser considerado para Juegos de Estrellas, Series de Campeonato y fue ascendido a jefe de equipo en 1988.
Era conocido como Big John por sus 1.88 metros de altura y un evidente sobrepeso cercano a los 150 kilogramos.
También participó en el duelo de 18 entradas entre los Cachorros y Astros, que comenzó el 2 de septiembre de 1986, y terminó al siguiente día con un desfile de 53 jugadores en total.
McSherry enfrentaba constantes mareos y sufría fuertes deshidrataciones. Por problemas de salud se vio obligado a abandonar el séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1992. Le diagnosticaron una arritmia cardíaca.
El 1 de abril de 1996, en el tradicional juego inaugural en Cincinnati, los Rojos enfrentaban a los Expos de Montreal. Ese día, John McSherry, como ampáyer principal, iniciaba su temporada 26.
De buen humor, bromeaba con el catcher Eddie Taubensee y le pedía que fuera el ampáyer durante las dos primeras entradas.
Apenas iban siete lanzamientos, dos outs y la cuenta era de 1-1, al momento que el ampáyer movía su mano derecha con desesperación para llamar a sus compañeros. Se dio la media vuelta en busca de la salida y tambaleándose alcanzó a decir: “Un momento, un segundo de descanso”, antes de desplomarse en el campo.
Los más de 50 mil aficionados, que llenaron el estadio Riverfront, eran testigos mudos de la escena trágica.
Los médicos de ambos equipos acudieron a auxiliarlo y fue llevado en una ambulancia al hospital en el que, menos de una hora después, fue declarado muerto por un infarto a los 51 años.
John McSherry, quien tenía una cita médica programada al otro día la tragedia, es el único ampáyer que ha fallecido en actividad. Su muerte alertó a las Grandes Ligas para que los ampáyers tuvieran un trato más digno, una preparación física adecuada y llevaran un programa de alimentación.
