“Mi madre es fanática de los Piratas y estoy seguro que fue arriba a pedir ayuda”, expresó Chuck Tanner al enterarse de la muerte de su progenitora en plena Serie Mundial de 1979. Pittsburgh, abajo 1-3 en la contienda ante Orioles, necesitaba de un milagro. El mánager decidió quedarse, a pesar del difícil momento que enfrentaba y llevó a su equipo al título en siete juegos.
Tanner era originario de New Castle, Pennsylvania, muy cerca Pittsburgh, por lo que creció como seguidor de los Piratas. Recordaba que su infancia había sido muy difícil. En su casa sólo alcanzaba para tener un retrete con dos agujeros como baño. En ocasiones despertaba con nieve hasta en los bolsillos y su madre cocinaba con leña. Ante las carencias, el beisbol fue su refugio. No importó que su abuelo le repitiera que se convertiría en un vago, debido a que pasaba el tiempo jugando.
Chuck Tanner fue firmado por los Bravos de Atlanta y fue ascendido en la temporada de 1955. El primer lanzamiento que vio en la Gran Carpa lo convirtió en un cuadrangular, apenas fue el séptimo jugador con esa hazaña y el quinto como bateador emergente. En su trayectoria de 8 años pasó por cuatro equipos.
Pero su historia en las Ligas Mayores la escribió como mánager. Medias Blancas le dio la primera oportunidad. Tanner, quien era conocido como Mr. Sunshine por su inquebrantable optimismo, lograba sacar lo mejor de cada jugador. Transformó con éxito al pitcher nudillero Wilbur Wood de relevista a abridor. También colaboró para que Dick Allen se llevara el MVP.
Atléticos lo firmó para la temporada de 1976 y lo llevó al segundo lugar. Su etiqueta fueron los robos de base. Sumaron más de 300 estafas.
Piratas buscaba al piloto ideal y Chuck Tanner se convirtió en el objetivo, dadas sus raíces con Pennsylvania. Aunque tenía contrato con Oakland, Pittsburgh puso sobre la mesa una extraña negociación por un mánager. Ofreció 100 mil dólares o el cambio por el jugador Manny Sanguillén. El controvertido dueño de los Atléticos, Charlie O. Finley, aceptó, pero con las dos opciones.
En su tercera temporada con los Piratas logró 98 victorias. El equipo de uniformes extravagantes y la famosa gorra estilo de ferrocarrilero se coronó en 1979. Los jugadores dedicaron el título a su mánager, quien recordó que durante un juego de la Serie Mundial le pidió ayuda divina a su mamá para que hiciera batear un doble a Dave Parker. La Cobra, quien era el jugador favorito de su progenitora, pegó el batazo de dos esquinas. Tanner se quedó helado.
Orioles y Piratas se enfrentan este fin de semana y los recuerdos de aquel Clásico de Otoño tendrán a Chuck Tanner como uno de los protagonistas.
