Rescate fallido

Héctor Linares

Héctor Linares

Tacita de Café

La icónica imagen de Steve Howe es bien recordada. El relevista de los Dodgers es cargado por su catcher Steve Yeager luego de imponerse a los Yankees en la Serie Mundial de 1981. El zurdo, de entonces 23 años, había alcanzado la gloria, pero en el círculo de espera lo amenazaba un infierno.

Howe mostraba una frialdad en la loma como si llevara cubos de hielo en las venas. Era uno de los mejores relevistas de las Grandes Ligas.

Creció en un barrio de Pontiac, Michigan, en el que se curtió a golpes. Había drogas, pero no cayó, pudo más su deseo de brillar en el beisbol.

Ya en el glamour de las Grandes Ligas, entre los viajes y la soledad, fue persuadido para consumir cocaína por primera vez. Las ausencias de Steve Howe en su equipo se volvieron una costumbre. Hubo más sanciones que ponches. Lo peor fue aceptar que se drogaba durante los juegos, incluso en alguno que le tocó lanzar.

Las visitas a los centros de rehabilitación poco ayudaron para evitar hasta siete suspensiones, una de por vida, que luego fue revocada.

Olvidado en las Grandes Ligas, jugó en México con los entonces Ganaderos de Tabasco en 1987. En apenas 10 juegos, derrochó su talento como aquel novato que había impresionado a los Dodgers siete años atrás. 

Esa demostración le significó un regreso a la Gran Carpa con Rangers. Luego, obtuvo un contrato de dos años y 1.2 millones de dólares, pero llegó una nueva suspensión.

Steve Howe tocó su última puerta con Yankees en 1991. Sólo pidió un catcher para mostrar que todavía tenía fuego en el brazo. Jugó cinco años más, con algunos momentos destacados.

En una charla, con el periodista e investigador científico Fred Gardner, el pitcher le reveló que de niño le recetaron un medicamento como tratamiento para su hiperactivdad.

Gardner conocía bien ese estimulante a base de anfetaminas. Intrigado sobre una posible relación con las adicciones del pitcher, encontró una investigación de la doctora Nadine Lambert. En el estudio, dado a conocer en 1999, la también profesora de psicología refería que los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH, y que habían tomado el estimulante como tratamiento, tenían más probabilidades de consumir cocaína en su vida adulta.

En su carrera, el pitcher acumuló 91 salvamentos, pero no pudo rescatar lo más importante: su vida.

El 28 de abril de 2006, Steve Howe sufrió un accidente en su camioneta y, al no llevar el cinturón de seguridad, salió disparado del vehículo. En un examen toxicológico se encontraron residuos de metanfetaminas en su cuerpo.

Steve Howe murió a los 48 años. Su vida fue efímera e intensa, como lo fue su carrera.