El milagro de Murphy

Héctor Linares

Héctor Linares

Tacita de Café

El venezolano Jackson Chourio fue puesto out por una distracción al correr las bases. El entonces novato de los Cerveceros regresó cabizbajo al dugout a la espera de un severo regaño. El mánager Pat Murphy se acercó sigilosamente, llenó un vaso de agua helada y se lo vació en la cabeza. Mientras el líquido corría por el uniforme del tembloroso pelotero, lo abrazó fuerte del cuello y le dijo: “¡Bienvenido a la tierra, millonario! Ahora, vuelve a ser el niño que juega por diversión”.

Chourio, entonces de 19 años, ya tenía un contrato multianual por 82 millones de dólares. Esa anécdota le dejó una gran enseñanza.

Murphy fue presentado como mánager de los Cerveceros en noviembre de 2023. Estaba por cumplir 65 años y recibía su primera gran oportunidad en Grandes Ligas. Como pelotero nunca jugó en la Gran Carpa y su carrera como mánager era respaldada por sus mil victorias en el beisbol universitario. Pat Murphy prometió dirigir a sus jugadores con amor y disciplina.

“No necesariamente ganas campeonatos con recursos; ganas campeonatos con personas”, dijo el día de su presentación.

Los Cerveceros se transformaron en una familia. Un modesto pizarrón blanco colgado en su oficina es el apoyo invaluable. Ahí exhibe a los elementos del equipo señalados por acciones o palabras egocéntricas. Lo mismo apareció el nombre de algún jugador que llegó con joyas o el que conduce un auto lujoso. En esa lista también estuvo un coach que hacía alarde de su cercana amistad con un beisbolista famoso. Incluso el dueño del equipo no se escapó.

Pat Murphy alcanzó su máximo logró al ganar la Serie Mundial. Se encamina a ser el primero en la historia en ganar tres nombramientos como Mánager del Año de manera consecutiva, pero también con Cerveceros pasó la experiencia más fuerte de su vida.

Durante la temporada de la pandemia, Murphy, entonces coach del equipo, había terminado una práctica. No sé sentía bien, percibió que su mandíbula se apretaba y la respiración era irregular. Tuvo la fortuna de que el médico del equipo se encontraba en ese momento en el estadio y, ante la emergencia, solicitó una ambulancia. El entrenador le expresó que podría manejar a su casa. El doctor, siempre afable, ahora tenía un semblante serio y fue muy directo: “te estás infartando”.

Pat Murphy se salvó milagrosamente aquel agosto de 2020. La experiencia y los días en hospital le darían un nuevo enfoque ante la vida.

Ahora se la lleva: “turno por turno”, tal como le pide a sus jugadores. Luego de ganar el título, Pat Murphy, todavía empapado por la celebración, tomó el marcador y escribió en el famoso pizarrón: “Campeones del mundo 2026, el amor y la disciplina lo ganaron todo”.