Rumbo a 2027: Sheinbaum define el terreno y la oposición lo pide prestado

Gustavo Rivera

Gustavo Rivera

Cinco Elementos

El jueves 10 de septiembre arrancó formalmente el proceso electoral 2026-2027, con 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y cientos de alcaldías en juego. Claudia Sheinbaum llegó ahí tras recorrer diez estados en cuatro días para llevar su informe a las plazas, varias veces con gobernadores opositores a su lado. La oposición se presentó con otra postal: Vicente Fox reunido con la dirigencia del PRI.

 Al informe del 1 de septiembre no le siguió una réplica con argumentos propios. Hubo adjetivos, dudas sobre las cifras y 111 propuestas del PAN que nadie leyó. Lo revelador vino después: cuando Washington retiró la visa a decenas de políticos mexicanos, legisladores del PRI y de Acción Nacional lo celebraron. Quien festeja las sanciones de otro gobierno confiesa que la agenda se la escriben afuera, en oficinas que responden, como corresponde, a la seguridad de Estados Unidos.

E. E. Schattschneider lo dejó escrito en 1960: la definición de las prioridades es el instrumento supremo del poder. Morena definió sus prioridades hace ocho años y ahí sigue la discusión: desigualdad y pobreza. Los datos del Inegi lo sostienen. La pobreza pasó de 41.9% de la población en 2018 a 29.6% en 2024; 13.4 millones de personas la dejaron atrás y la pobreza extrema tocó su mínimo en la serie con 5.3 por ciento. El salario mínimo cubre hoy dos canastas básicas, con una recuperación real de 154% desde 2018. Esa herencia la administra sin complejos.

Lo propio de este sexenio es la seguridad. Según el Secretariado Ejecutivo, el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una caída de 53%, con descensos en 30 de 32 estados. Se logró con inteligencia, coordinación y 63 mil detenidos, sin declarar una guerra y sin las violaciones masivas de derechos que dejó la estrategia de 2006. Los partidos opositores discuten las cifras y señalan las desapariciones. Tienen razón en exigir cuentas. Les falta una propuesta distinta para conseguir lo mismo.

Schattschneider también explicó que quien pierde un conflicto busca extenderlo hasta encontrar aliados. Sheinbaum hizo lo contrario desde la fuerza: extendió el conflicto a escala nacional con la defensa de la soberanía. Sus cuatro principios frente a Washington, soberanía territorial, responsabilidad compartida, respeto mutuo y cooperación sin subordinación, convierten cada presión externa en unidad interna y dejan a sus adversarios del lado equivocado de la frontera. Es su mejor estrategia de comunicación.

La única oferta con aire de novedad es la de Movimiento Ciudadano y su dicotomía entre nueva y vieja política. Bernard Manin llamó a esto democracia de audiencia: el candidato desplaza al programa y la imagen, al partido. El problema está en el territorio. En Jalisco, el partido naranja gobierna con las mismas élites empresariales que sostuvieron al PAN durante 18 años; el gobernador presidió la Coparmex estatal. Es el viejo panismo con otro color. En Nuevo León, el político más nuevo del país llegó a su quinto año con 58% de desaprobación, un juicio político en comisión y un mes en modo fiesta por el Mundial. Lo nuevo, sin resultados, envejece rápido.

Un diputado panista resumió el problema al comentar una encuesta reciente: la gente votará por Morena por miedo a perder los programas sociales. Aceptó, sin querer, que la elección se juega en la cancha del adversario. Buendía & Márquez da a Morena 35%, 48% entre quienes ya decidieron; Mitofsky coloca al bloque oficialista en 41.7% y al PAN, PRI y MC juntos en 35 por ciento.

La parte incómoda es de casa. Apenas 14% aprueba el combate a la corrupción, y casos como el de Rubén Rocha Moya alimentan esa percepción. Es la vulnerabilidad real del sexenio, y Sheinbaum lo sabe: el 20 de septiembre llevará el informe a Sinaloa.

La Presidenta entra al proceso electoral con el terreno definido y los datos a favor. Recorre las plazas con el informe en mano y resultados tangibles en combate a la pobreza y la inseguridad. Mientras tanto, la oposición sigue esperando que alguien le escriba su guion del otro lado de la frontera.