La pandemia obliga a replantear la movilidad humana
Las remesas se verán disminuidas debido al despido de muchísimos migrantes
Tuve oportunidad de participar en una conferencia virtual invitado por el doctor Demetrios Papademetriou, tal vez el más prestigiado investigador, autor y conferencista en el tema de las migraciones internacionales. Organizada bajo el auspicio del Transatlantic Council on Migration, participaron cerca de veinte académicos, funcionarios y analistas de la Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y el director de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
La plática se organizó alrededor de tres preguntas:
(i) ¿Qué medidas de política migratoria han adoptado?
(ii) ¿Qué controles fronterizos han reforzado? (iii) ¿Qué coordinación existe entre países vecinos o de la misma región?
Las respuestas coincidieron en varios aspectos y por supuesto hubo decisiones propias de sus realidades geográficas, políticas, económicas y sociales; enseguida apunto algunas de los principales conceptos, ideas y experiencias compartidas:
La pandemia causará una crisis humanitaria global, sobre todo en grupos vulnerables como son los migrantes y refugiados.
El COVID-19 ha vuelto a centrar la atención en la necesidad de implantar fuertes controles fronterizos. A gobiernos populistas, restriccionistas les da elementos para promover que “las fronteras cuentan” y por ende, aplicar políticas antiinmigrantes. La Unión Europea no ha podido adoptar políticas comunes racionales y balanceadas, cada país corre ahora por su cuenta.
Así como los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 provocaron controles para abordar cada vuelo comercial en el mundo, ahora se sumarán chequeos sanitarios: tomar la temperatura de cada pasajero, no podrá viajar quien presente el menor síntoma, uso obligatorio de mascarillas tanto a pasajeros como a la tripulación, aplicar desinfectantes virales antes y después de cada vuelo; eventualmente, reducir y separar los asientos. Todas ellas decisiones con enormes implicaciones para la rentabilidad de la industria.
* En los años por venir surgirán voces reclamando a sus gobiernos implantar mayores restricciones a la internación de extranjeros, en especial aquellos que provengan de países que hayan sufrido infecciones colectivas severas.
* La recesión económica esperable afectará a toda la población, en especial a las comunidades migrantes indocumentadas por trabajar en hotelería, restaurantes, construcción, sectores donde ya se ha generado un fuerte desempleo. Un dramático caso fue la muerte de más de la mitad de los trabajadores de una planta procesadora de carne de puerco en Estados Unidos, la gran mayoría mexicanos.
* Las remesas se verán disminuidas debido al despido de muchísimos migrantes. La OIM estima que en los próximos 12 meses las mismas se reducirán en no menos de 100 mil millones de dólares.
* En las regiones donde hay conflictos armados, la población civil se verá aislada de los servicios preventivos sanitarios.
* Los campos de refugiados, donde millones de personas en el mundo conviven en condiciones de hacinamiento muy precarias, podrían convertirse en enormes centros de contagio.
En nuestro caso, los retos arriba listados se aplican casi en su totalidad. La pandemia obliga a una revisión de nuestras políticas migratorias y de refugio. ¿Debemos establecer controles sanitarios en las fronteras aéreas, terrestres y marítimas? ¿A todas las nacionalidades? ¿Por cuánto tiempo? En caso de detectar pasajeros infectados se les deberá concentrar en los centros médicos instalados para atender la crisis, ¿por cuánto tiempo? ¿Se piensa tomar medidas específicas para proteger a los centroamericanos varados en la frontera norte, a los que se sumarán los que Trump decida regresar a México? ¿Está el gobierno tomando las providencias necesarias, cuenta con el dinero para hacerlo?
Me temo que es mucho esperar del gobierno. Si no ha sido capaz de dimensionar la tragedia humana y la crisis económica que apenas empezamos a experimentar los mexicanos, ¿cómo creer que van a pensar en enfrentar los retos migratorios más allá de protocolos y declaraciones de las autoridades correspondientes? Triste y preocupante escenario.
