Hay fechas que uno apunta en el calendario y hay otras que se quedan grabadas en la vida. Para mí, cumplir nueve años al aire con De Primera Mano pertenece, definitivamente, a la segunda categoría. Nueve años. Se dice fácil, pero cuando uno voltea hacia atrás y recuerda todo lo que ha sucedido en este tiempo, entiende la dimensión de haber mantenido un programa de televisión diario durante prácticamente una década.
Hace nueve años comenzó esta aventura a través de Imagen Televisión, canal 3. En aquel momento, De Primera Mano tenía una hora de transmisión. Empezábamos prácticamente desde cero, con muchas ganas, con una enorme ilusión y, sobre todo, con la convicción de hacer un programa de espectáculos diferente: periodístico, crítico, informado, con exclusivas, con investigación y sin miedo a decir lo que pensamos.
Hoy tengo la fortuna, el privilegio y la enorme responsabilidad de poder decirles que aquel programa de una hora se convirtió en una emisión diaria de dos horas y media, con importantes niveles de audiencia y con un público que nos ha acompañado, defendido, criticado, cuestionado y, principalmente, elegido durante todos estos años. Y eso, señoras y señores, no se compra. El público es quien decide.
Puedes tener el mejor foro, las luces más espectaculares, una producción extraordinaria y una campaña de publicidad gigantesca, pero si la gente no prende la televisión y te ve, simplemente no funciona. Por eso, después de nueve años, mi primer agradecimiento es para ustedes.
UNA FIESTA ENTRE AMIGOS
Nuestro programa de aniversario fue exactamente como yo quería que fuera: una reunión entre amigos. Nos acompañaron grandes figuras del espectáculo, actores, productores y amigos que se tomaron el tiempo de ir a festejar con nosotros.
Estuvo Daniel Giménez Cacho, uno de los actores más importantes que tiene este país, ganador de siete premios Ariel y dueño de una trayectoria que habla por sí misma. Un actorazo, un hombre dedicado a su profesión y alguien cuya presencia nos dio muchísimo gusto. También estuvo mi querido Jorge Salinas, uno de los protagonistas más reconocidos de la televisión mexicana, con quien hemos compartido una enorme cantidad de momentos profesionales a lo largo de los años. Nos acompañó también el productor Omar Suárez, un hombre de teatro que ha luchado, producido y apostado durante años por los escenarios de nuestro país; estuvo Arturo Carmona, actor, conductor y amigo de la casa, y también Shiky, que llegó con ese sentido del humor y esa personalidad tan particular que lo caracterizan.
Cuando empezó De Primera Mano, ninguno de nosotros podía imaginar lo que vendría después. Nos ha tocado informar de absolutamente todo. Hemos cubierto bodas y divorcios. Nacimientos y fallecimientos. Cumpleaños y despedidas. Grandes éxitos y tremendos fracasos. Reality shows, conciertos, entregas de premios, escándalos, demandas, reconciliaciones, separaciones, pleitos familiares, herencias, enfermedades, regresos y retiros. Hemos dado exclusivas que posteriormente se convirtieron en noticias nacionales.
Pero también vivimos cosas que trascendieron por completo al mundo del espectáculo. Nos tocó la pandemia. ¿Quién iba a imaginar que alguna vez haríamos televisión mientras el mundo entero estaba encerrado en sus casas? Ahí estuvimos.
Después de tantos años trabajando en el espectáculo, inevitablemente muchas de las personas de las que hablamos dejan de ser solamente artistas, cantantes, actores o productores. Se convierten en conocidos, compañeros y, en muchos casos, amigos. Por eso existen noticias que uno quisiera no tener que dar nunca. Pero este oficio es así. Cuando hay una noticia, hay que informarla.
TESTIGOS DEL ESPECTÁCULO
Creo que, después de nueve años, De Primera Mano se ha convertido en una especie de archivo de la historia reciente del espectáculo mexicano. Hemos sido testigos fieles del acontecer artístico nacional y también internacional. Y digo “fieles” porque jamás hemos pretendido que las cosas sucedan de acuerdo con nuestros deseos. Cuando hay que reconocer un éxito, lo hacemos. Cuando hay que señalar algo, también. Eso se llama periodismo. Y precisamente por eso también quiero agradecerle al medio artístico mexicano.
Porque hay que decirlo: nos han aguantado mucho. Algunas veces se han molestado conmigo, otras con alguno de mis compañeros, otras han dejado de hablarnos durante algún tiempo y después hemos vuelto a encontrarnos. Si después de casi 40 años haciendo periodismo de espectáculos nadie se hubiera enojado conmigo significaría que probablemente no hice bien mi trabajo.
LA LIBERTAD NO SE NEGOCIA
Y hay algo que considero fundamental en estos nueve años: la libertad. Tengo que agradecer profundamente a Imagen Televisión la confianza que ha depositado en nosotros y, particularmente, la libertad absoluta con la que hemos trabajado.
Nunca me han dado una lista diciéndome de quién puedo hablar y de quién no. Nunca me han pedido modificar una opinión porque alguien se molestó. Nunca me han dicho que esconda una noticia porque pueda resultar incómoda. Eso, en televisión, vale oro. Y también hemos asumido la responsabilidad que implica. Porque la libertad de expresión no significa decir cualquier cosa gratuitamente. Significa poder investigar, cuestionar, opinar y sostener lo que dices. Por eso agradezco al periodismo. Agradezco a este oficio que me ha dado absolutamente todo y al que le he entregado prácticamente mi vida profesional.
LOS VERDADEROS HÉROES DE LA TELEVISIÓN
También quiero aprovechar este espacio para hablar de personas cuyos nombres muchas veces no aparecen en pantalla. La televisión es un trabajo absolutamente colectivo. Detrás de cada minuto que ustedes ven existe un ejército de personas trabajando. Reporteros, camarógrafos, productores, asistentes, iluminadores, maquillistas, entre otros colaboradores y, por supuesto, todo el equipo de redes sociales. Ellos son, para mí, los verdaderos héroes de la televisión.
CASI TRES MIL PROGRAMAS
Cuando hacemos las cuentas y vemos que estamos acercándonos a los tres mil programas al aire, impresiona. Porque cada programa es diferente. Cada día existe una escaleta distinta. Cada tarde puede aparecer una noticia que cambie absolutamente todo lo que teníamos preparado. Nunca sabemos exactamente qué va a suceder. Eso es parte de la magia de la televisión en vivo.
Y también, por supuesto, tengo que agradecerle a Dios. Por darme salud, trabajo, energía y la posibilidad de seguir haciendo lo que más me gusta. No doy por hecho absolutamente nada. Por eso cada aniversario se agradece. Y nueve años son nueve razones multiplicadas por 365 días para decir gracias.
HOY COMIENZA EL DÉCIMO AÑO
Pero lo más emocionante es que el aniversario ya terminó.
Y eso significa que hoy martes comienza oficialmente el primer día de nuestro décimo año. Ahora vamos por los diez. Y no queremos llegar simplemente por llegar. Queremos hacerlo mejor. Queremos conseguir más exclusivas. Queremos tener mejores entrevistas. Queremos investigar más. Queremos continuar creciendo en televisión y en las plataformas digitales. Queremos seguir siendo incómodos cuando haya que ser incómodos. Queremos seguir reconociendo cuando alguien haga las cosas bien. Y queremos continuar contando la historia del espectáculo mexicano todos los días.
Esperamos poder seguir contando con la generosa y amable presencia del público que nos ha colocado como el programa de espectáculos más visto de la televisión mexicana. Esa confianza no la tomamos a la ligera. Al contrario. Nos obliga. Porque cuando alguien decide dedicarte una parte de su tarde durante nueve años, tienes la responsabilidad de corresponderle.
Así que aquí seguimos. Con las mismas ganas. Con más experiencia. Con algunas canas más, por supuesto. Con miles de horas de televisión encima. Con grandes historias detrás y muchas otras todavía por contar.
A mis compañeros, gracias. A los artistas, gracias. A los productores, representantes, publicistas y empresarios, gracias. A nuestros reporteros y camarógrafos, gracias. A maquillaje, iluminación, audio, producción, edición, asistentes y redes sociales, gracias.
A los directivos de Imagen Televisión, gracias por la confianza. Y fundamentalmente a ustedes, gracias por abrirnos las puertas de sus casas todos los días.
Hace nueve años comenzamos con una hora de televisión, de una a dos de la tarde. Hoy hacemos dos horas y media diarias.
Han pasado casi tres mil emisiones. Una pandemia.Terremotos. Bodas. Divorcios. Nacimientos. Muertes. Escándalos. Exclusivas. Reality shows. Pleitos. Reconciliaciones. Risas. Lágrimas. Y miles, literalmente miles, de historias.
Pero hay algo que no ha cambiado. Seguimos queriendo ser los primeros. Seguimos queriendo contarles las cosas De Primera Mano.
Nueve años cumplidos. Hoy empieza el décimo.
Y mientras Dios, el público, Imagen Televisión y la vida nos den oportunidad, aquí vamos a seguir.
Muchas gracias a todos.
Y ahora sí…
¡Vamos por los diez!
