Maribel Guardia: ¿quiere o no quedarse con su nieto?

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Porque lo que está ocurriendo entre Maribel Guardia, su esposo Marco Chacón e Imelda Garza Tuñón, ya parece una guerra sin límites. A la viuda de Julián Figueroa la han señalado de prácticamente todo lo imaginable. La han acusado de ser mala madre, de consumir drogas, de tener problemas con el alcohol, han cuestionado su salud mental, su vida privada y, por si fuera poco, ahora han surgido acusaciones tan graves como un supuesto intento de asesinar a Marco Chacón y señalamientos relacionados con la muerte de su propio marido. Por supuesto, nada de esto debe darse por demostrado sólo porque alguien lo diga. Pero yo me pregunto: ¿Hasta dónde piensan llevar este pleito? ¿Qué sigue?

Y lo más preocupante es que, mientras los adultos se enfrentan en tribunales y ante las cámaras, hay un niño en medio de todo este escándalo.

Ayer recibí en mi canal de YouTube, Gustavo Adolfo Infante TV, al abogado Antonio Lozano Gracia, acompañado de su equipo de especialistas en materia penal, civil y familiar, quienes están asesorando legalmente a Imelda. Y les voy a decir algo: las cosas que escuché me parecieron verdaderamente alarmantes.

De entrada, Lozano Gracia afirmó que su representada tiene que defenderse de más de 20 demandas. Sí, leyó usted bien, querido lector de Excélsior: más de 20, según el abogado. Ésa es su versión y no he revisado todos los expedientes. ¿Cómo llegó un pleito familiar a este extremo?

A Imelda la han señalado de casi todo. Se le ha llamado mala madre; se han hecho señalamientos sobre adicciones, vida privada y salud mental. Ahora se agregan señalamientos todavía más delicados: un supuesto intento de envenenar a Marco Chacón y acusaciones relacionadas con las circunstancias en que murió Julián Figueroa. ¡Cuidado! Una acusación, por más escandalosa que resulte, no equivale a una prueba. Nadie debe ser condenado ante las cámaras.

Y si alguien tiene elementos para acreditar un delito, que los presente. ¿Dónde están los peritajes? ¿Qué dicen los expedientes? ¿Qué ha resuelto un juez? Destruir una reputación es fácil; repararla, no.

Pero lo que me dejó con la boca abierta fue la historia del famoso departamento de “inteligencia y contrainteligencia”. Los abogados de Maribel y Marco dijeron haber detectado una supuesta trampa para las convivencias con su nieto. Temen que se fabriquen acusaciones contra ellos. Maribel anunció que por ahora no buscará esos encuentros.

¿Perdón? ¿Un departamento de inteligencia y contrainteligencia? ¿Esto es un despacho o una película de espías? Lozano Gracia cuestionó el uso de esos términos y sostuvo que las funciones de inteligencia del Estado no les corresponden a particulares. Investigar no equivale a demostrar una conspiración. Si tienen pruebas, que las presenten ante la autoridad. Porque acusar a una madre y a sus abogados de preparar una trampa es algo gravísimo.

Otro tema explosivo es el testamento atribuido a Julián Figueroa. Lozano Gracia explicó que un análisis realizado a instancias de un abogado contratado por Marco Chacón habría concluido que el documento es falso. Ojo: una conclusión pericial no necesariamente equivale a una sentencia definitiva. Pero, si se confirma judicialmente que ese testamento fue falsificado, habrá que investigar quién lo hizo, quién lo ordenó y para qué. No bastan los comunicados.

Y viene la contradicción que más me interesa. Según Lozano Gracia, Maribel lleva aproximadamente año y medio promoviendo acciones para obtener la guarda y custodia de su nieto. Sin embargo, públicamente ha dicho que no pretende quitárselo a Imelda. Entonces, ¿en qué quedamos? Si sólo quiere convivir con el niño, ¿por qué la defensa contraria asegura que existen procedimientos para obtener su custodia? Sería importante conocer los escritos judiciales de ambas partes.

Conviene escuchar también la otra versión. Maribel sostiene que teme una acusación fabricada y que suspender las convivencias es una manera de protegerse y proteger a su nieto. Marco Chacón, por su parte, ha afirmado que ni él ni Maribel son beneficiarios del testamento cuestionado. Son sus posturas y deben examinarse con el mismo rigor. No se puede exigir pruebas a un lado y dar por buena cualquier afirmación del otro.

También hay que decirlo: Maribel perdió a Julián, su único hijo, y nadie puede minimizar semejante dolor. Imelda perdió a su esposo y el pequeño perdió a su papá. Son heridas profundas. Precisamente por eso, ninguno de los adultos debería convertir al menor en argumento de una batalla pública. Debe respetarse el amor de una abuela, los derechos de una madre y, ante todo, al niño.

Y está el asunto de la herencia. La autenticidad del testamento, la administración de los bienes, la convivencia y la custodia son cuestiones legales distintas, aunque hoy aparezcan revueltas en el mismo pleito. ¿Qué persigue cada parte? ¿Defender derechos, proteger al menor, resolver el patrimonio o ganar la guerra mediática? Pregunto, no sentencio.

Quiero dejarlo claro: Maribel, Marco y sus abogados pueden denunciar lo que consideren procedente. Imelda también puede defenderse. No me toca declarar inocentes o culpables, sino confrontar versiones y exigir pruebas. No se pueden repetir acusaciones gravísimas como si ya fueran hechos probados.

Después de escuchar a Lozano Gracia, me queda una pregunta para todos: ¿de verdad están haciendo lo mejor para José Julián o ya están tan metidos en su enfrentamiento que olvidaron al único que no decidió participar?

No se trata de quién presenta más demandas o consigue más titulares. Se trata de un niño. Y eso, señoras y señores, debería estar por encima de absolutamente todo.