Estoy en Las Vegas, Nevada, y el jueves por la noche fui a The Sphere para ver el espectáculo de Carín León. Un concierto anunciado para las ocho de la noche, con miles de mexicanos y latinos emocionados, muchos de ellos llegados desde distintas ciudades y hasta de otros países.
¿Y qué pasó? Que Carín León no llegó. Así de simple.
Dieron las ocho, las ocho diez, las ocho veinte, las ocho treinta y, aproximadamente a las 8:33 de la noche, una voz salió por el sonido del recinto para informar que el espectáculo quedaba reprogramado.
Ni siquiera apareció alguien frente al público. Una voz. Eso fue todo. Y entonces estalló el enojo. Mentadas de madre, rechiflas, gritos y gente indignada, y con toda la razón.
Yo inmediatamente comencé a transmitir desde mi canal de YouTube, Gustavo Adolfo Infante TV, para contar lo que estaba sucediendo porque me pareció insólito.
NO DEJARON PLANTADOS A BOLETOS, SINO A PERSONAS
Lo más impresionante no fue la cancelación, sino las historias. Me encontré personas que aseguraban haber trabajado durante meses, prácticamente todo un año, para poder ahorrar y viajar a Las Vegas a ver a Carín León.
Gente de campo. Parejas que dejaron encargados a sus hijos, que pidieron vacaciones. Otras que faltaron al trabajo. Una persona me contó que vendió su automóvil para poder hacer este viaje. ¿Se imaginan?
Aviones, hoteles, alimentos, taxis, gasolina, estacionamientos, permisos laborales, vacaciones, niñeras, viajes completos organizados alrededor de una fecha. Todo eso cuesta. Y no únicamente dinero.
Por eso no es suficiente decir: “Les regresamos el dinero del boleto”. ¿Y todo lo demás quién lo paga? ¿Quién devuelve las vacaciones? ¿Quién devuelve el permiso del trabajo? ¿Quién devuelve el costo del hotel, del avión? Nadie.
CARÍN ES EXTRAORDINARIO, PERO...
Yo no tengo ningún problema en reconocer que Carín León es, para mí, uno de los máximos exponentes de la música mexicana de este momento. Canta extraordinariamente bien. Ha roto fronteras. Ha llevado la música mexicana a niveles impresionantes.
The Sphere es uno de los escenarios más espectaculares del planeta y que un mexicano esté ahí nos debe llenar de orgullo, pero aquí hubo un error gravísimo. Se dijo que existieron problemas con las aeronaves que lo trasladarían desde Hermosillo y que, por razones de seguridad, el viaje no pudo realizarse. Perfecto. Si un avión no está en condiciones, que no despegue, con la seguridad no se juega. Eso ni siquiera está a discusión. Lo que yo pregunto es, si tienes una residencia de siete conciertos en Las Vegas, ¿por qué llegar con los tiempos tan apretados?, ¿por qué arriesgar el concierto más importante de miles de personas a un traslado de último momento?
Un avión puede fallar, puede haber mal clima, cerrarse un aeropuerto. Puede pasar cualquier cosa. Por eso los eventos de esta magnitud se planean. A mí no me parece que aquí haya faltado suerte. Aquí faltó previsión.
¿NOS VEMOS EN 2027? NO, HOMBRE…
Y luego vino la cereza del pastel. Se anunció que el boleto sería válido para el 15 de septiembre de 2027. ¡2027! Dentro de un año. Perdón, pero a mucha gente, incluyéndome, eso nos pareció una verdadera tomadura de pelo. Imagínese usted al señor que pidió permiso en su trabajo o, a quien pagó avión, pues no, así no funciona. El público no es un mueble que usted guarda en una bodega y vuelve a sacar el próximo año. El público tiene vida, compromisos, gastos, familia y responsabilidades.
“CARÍN TAMBIÉN ES HUMANO”
Después salió la pareja de Carín León a defenderlo y a recordar que él también es un ser humano, que había ido a ver a sus hijos y que hizo todo lo posible para llegar. Claro que Carín León es humano, pero resulta que las miles de personas que estaban dentro de The Sphere también son humanas, tienen hijos, padres, trabajos, obligaciones... Y además de todo eso, pagaron para verlo. Ésa es la diferencia.
Ese argumento de algunos artistas de “también somos humanos” siempre aparece cuando tienen que justificar un incumplimiento. Por supuesto que son humanos, pero cuando cobran cientos o miles de dólares por un boleto también existe una responsabilidad profesional. El público compra un espectáculo, puntualidad, organización y respeto.
EL TALENTO NO BORRA LA RESPONSABILIDAD
Que quede perfectamente claro: yo no estoy diciendo que Carín haya querido dejar plantado a su público ni que no le importaran sus seguidores, sino que se cometió un error grave. Y cuando eres una estrella de ese tamaño, también tienes que asumir errores del mismo tamaño. Porque los éxitos son de Carín. Entonces los errores también deben ser de él. No se vale que para los triunfos aparezca el artista y para los problemas los aviones, los organizadores, la producción, la logística, el clima o cualquier otro pretexto.
EL PÚBLICO NO SE OLVIDA
Carín León seguramente seguirá llenando, triunfando. Seguirá haciendo historia, siendo uno de los grandes artistas mexicanos, pero esa noche en Las Vegas también quedará en su historia, porque dejó plantadas a miles de personas que hicieron sacrificios para verlo y eso no se olvida. Y si de verdad quiere cuidar el cariño del público, lo primero que tendría que hacer no es justificarlo, sino asumirlo, porque los artistas son humanos, sí, pero el público también es humano… y además paga.
