A 21 años de una muerte que sigue doliendo… y una visita al búnker que no olvido

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Hablar de la muerte siempre es incómodo. Pero hay muertes que no sólo duelen: marcan, sacuden, indignan… y se quedan clavadas en la memoria colectiva. Ayer, 29 de abril, se cumplieron 21 años del fallecimiento de Mariana Levy, una tragedia que, con el paso del tiempo, lejos de diluirse, sigue generando preguntas, impotencia y una profunda tristeza.

UNA MUERTE QUE NO FUE NATURAL… FUE EL REFLEJO DE UN PAÍS

Mariana Levy no murió en un hospital, no falleció por una enfermedad terminal ni por un accidente inevitable. Murió de miedo. Así, como lo está leyendo. El 29 de abril de 2005, en las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, cuando llevaba a su hija María a un parque de diversiones, fue víctima del terror que generan los delincuentes en este país.

La versión es conocida, pero no deja de estremecer: un intento de asalto, el pánico, la angustia, el corazón que no resistió. Mariana cayó fulminada. Tenía apenas 39 años. ¿Qué clase de país permite que una mujer muera de miedo en plena calle? ¿Qué nivel de descomposición social tenemos que aceptar una historia así como “parte de la realidad”?

Porque aquí no sólo murió una actriz querida, hija de Talina Fernández, madre de familia, figura pública. Aquí murió una ciudadana más víctima de la inseguridad. Y lo peor: 21 años después, seguimos exactamente igual… o peor.

EL MIEDO SIGUE SIENDO PROTAGONISTA EN MÉXICO

No se trata de romantizar la tragedia. Se trata de entender que el caso de Mariana Levy no fue un hecho aislado. Fue un aviso. Una advertencia brutal de lo que vendría. Hoy, cualquiera puede ser víctima de la delincuencia, no sólo de un arma, sino del terror que generan.

Y lo digo con toda claridad: la impunidad sigue siendo el mejor aliado de los criminales. No hay consecuencias reales, no hay justicia contundente, y mientras eso no cambie, seguiremos contando historias como la de Mariana… una y otra vez.

DEL RECUERDO AL PRESENTE: MI VISITA AL BÚNKER

Y hablando de justicia, déjeme contarle algo que viví ayer mismo y que no tiene desperdicio. Tuve que presentarme en el famoso búnker de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México en calidad de testigo. Sí, así como lo oye. Y no por gusto, sino por una situación que ha escalado a niveles legales bastante delicados.

Todo surge por la demanda por daño moral que interpuso José Manuel Figueroa en contra de Imelda Garza Tuñón.

¿La razón? Un señalamiento gravísimo

Recuerdo perfectamente que en febrero de este año, Imelda —viuda de Julián Figueroa— me hizo llegar unos audios. En ese material, a través de una llamada telefónica, se aseguraba que José Manuel Figueroa habría abusado sexualmente de su propio hermano Julián cuando éste era un niño.

Así de fuerte. Así de delicado

Por supuesto, una acusación de ese tamaño no podía quedarse en el aire. José Manuel reaccionó y decidió demandar por daño moral. Y como esos audios llegaron a mí directamente de parte de Imelda, tuve que acudir a declarar.

DECIR LA VERDAD, AUNQUE INCOMODE

Mi papel fue claro: decir cómo llegó esa información a mis manos. Sin adornos, sin especulaciones. Simplemente la verdad. Que fue Imelda quien me envió ese material.

Ahora será la autoridad la que determine qué procede. Porque aquí hay algo muy importante: no se trata de chismes de pasillo ni de dimes y diretes del espectáculo. Se trata de acusaciones extremadamente serias que deben probarse o desmentirse en el terreno legal.

Y aquí hago una pausa necesaria: en este tipo de casos, el espectáculo pasa a segundo plano. Lo que importa es la verdad, la justicia y la responsabilidad de cada quien.

Porque lanzar una acusación así no es cualquier cosa. Pero tampoco lo es ignorarla.

EL ESPECTÁCULO, LA JUSTICIA Y LA RESPONSABILIDAD

Vivimos en una industria donde muchas veces se juega con la percepción pública. Pero hay límites. Y ésos están marcados por la ley. Si algo me queda claro después de tantos años en este medio, es que la verdad siempre termina saliendo. Puede tardar, puede incomodar, puede sacudir… pero sale.

Y en este caso, no será la opinión pública la que dicte sentencia, sino las autoridades.

Y CAMBIANDO DE CANAL… VIENE UN PROGRAMA QUE VA A DAR DE QUÉ HABLAR

Pero no todo es tragedia ni problemas legales. También hay espacio para las buenas historias. Y este sábado tengo una cita con ustedes que no se pueden perder.

A las ocho de la noche, en Imagen Televisión, canal 3.1, los espero en El minuto que cambió mi destino… sin censura, donde tendré como invitado a El Bogueto.

Y le voy a decir algo: este joven no es cualquier artista. Es, hoy por hoy, uno de los exponentes más fuertes del llamado reguetón mexa. Un tipo que impone presencia —cerca de 1.90 de estatura—, con una personalidad arrolladora, pero sobre todo, con una historia que vale la pena escuchar.

Originario de Ciudad Neza, El Bogueto no ha perdido el piso. Y eso, en este medio, créame, es rarísimo. Su sencillez, su inteligencia y su forma de ver la vida lo convierten en un personaje sumamente interesante.

La entrevista está… como me gustan: directa, sin filtros y con revelaciones que lo van a sorprender.

Así que la invitación está hecha. Este sábado, ocho de la noche. No me fallen.

Y SI QUIEREN MÁS… NOS VEMOS TODOS LOS DÍAS

Además, aprovecho para recordarles que todos los días a las 11:15 de la mañana los espero en mi canal de YouTube Gustavo Adolfo Infante TV.

Ahí no sólo hablamos de espectáculos. Tenemos especialistas de todo tipo: desde el numerólogo Alejandro Fernando los lunes y viernes, pasando por Marifer Centeno los martes, hasta el doctor Armando Romero los miércoles, junto con la psicóloga forense Laura Alor.

Los jueves también hay asesorías y, por supuesto, toda la información del espectáculo que usted quiere y necesita.

Estamos en YouTube, Facebook y todas las plataformas de podcast. Así que no hay pretexto.

CIERRE SIN FILTRO

Hoy recordamos a Mariana Levy… pero también enfrentamos la realidad de un país donde el miedo sigue matando. Hoy fui testigo en un caso que puede cambiar muchas cosas… o confirmar otras. Y este sábado, como cada semana, abrimos el micrófono para escuchar historias que valen la pena.

Así es este medio. Así es la vida. Cruda, directa… y sin censura.