Reflexiones sobre el Paquete Económico

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

En cumplimiento con los plazos establecidos en la ley, el martes se presentó el Paquete Económico 2027. Había mucha expectativa sobre el planteamiento que haría el gobierno. Describo las principales variables para después hacer comentarios sobre las narrativas.

Los datos muestran un aumento en los ingresos con un gasto creciendo menos y logrando cierta disciplina fiscal. El paquete trata de dar una señal clara de que el gobierno defenderá el grado de inversión. 

Se espera un aumento de los ingresos tributarios creciendo 5.9% en términos reales. Los ingresos no tributarios tienen un crecimiento real menor. 

La explicación de los mayores ingresos es por el combate a las empresas factureras. La narrativa es que hay muchas empresas que declaran pérdidas y, por lo tanto, no pagan impuestos. 

El esquema consiste en medidas que limitan las deducciones buscando por vía indirecta acotar las factureras. Una medida general como ésta no es perfecta. Sí ataca el problema, pero en el camino daña a varias empresas. 

Se propone un mejor seguimiento al consumo de gasolinas y diésel para evitar la evasión fiscal. En el primer caso, la pregunta relevante es si se justifica en el escenario actual la gasolina magna por debajo de los 24 pesos por litro para mantener la inflación bajo control.

Está medida le cuesta al fisco y es contradictoria con un proceso de consolidación fiscal. 

En síntesis, no hay nuevos impuestos sino medidas de fiscalización y se dejan de lado medidas que tendrían un impacto positivo en la recaudación. 

En lo que se refiere al gasto, el componente de los programas sociales es superior al billón de pesos con más de la mitad destinándose a la pensión universal de adultos mayores. 

Este rubro de gasto es parte de la identidad de Morena y por lo mismo no se va a acotar. La manera de mostrar que hay compromiso con finanzas públicas sanas es que los beneficios sólo aumenten por inflación y nada de nuevos programas.

En el gasto la interrogante principal es Pemex. Se ha vuelto un lastre para las finanzas públicas.

Por lo que se refiere al balance primario, se prevé que sea de 0.5% del PIB en 2027, el cual es mayor al de 0.1% de 2026. Se plantea un déficit total por debajo de 4% del PIB cuando en 2025 y 2026 estuvo por encima de ese nivel. 

La combinación del comportamiento de las variables es que la deuda neta como porcentaje del PIB se mantenga estable. 

Respecto de las narrativas, es importante generar un diálogo constructivo en lugar de una de confrontación que deje una mala percepción.

El ejemplo más reciente es el artículo de The Economist de hace un par de semanas. Se resaltan las presiones al gasto incluido Pemex, la baja inversión del gobierno y los señalamientos de las calificadoras. También argumentan que los bonos soberanos ya tienen tasas de mercado mayores a las de instrumentos que no son grado de inversión. 

La respuesta del gobierno fue señalar en que está mal la publicación. El peor equilibrio para México es que tengamos un diálogo de sordos. 

Las calificadoras dieron su punto de vista, The Economist y otros medios han opinado. Más que decir en qué se equivocan, el objetivo de una estrategia prodefensa de la calificación es resaltar cómo se va cumpliendo de manera efectiva con la consolidación fiscal.