Reflexiones sobre el modelo de negocio de inteligencia artificial

Guillermo Zamarripa
De convicción liberal
Estamos viviendo un proceso que ha llevado a grandes inversiones para habilitar el uso de las herramientas de inteligencia artificial. Hago un análisis a nivel de microfundamentos para entender lo que puede suceder a nivel agregado.
Empiezo por describir dónde estamos hoy. Hay un proceso de adopción de la tecnología, tanto en negocios como por parte de las personas.
Sigue sin quedar claro el impacto que tendrá esta tecnología de propósito general en la productividad y en el mercado laboral.
Los activos que la habilitan son los centros de datos. Por ello hay mucha inversión en esta clase de activos.
Existe evidencia de que el uso de las herramientas de inteligencia artificial se puede monetizar en ingresos.
Se observa un comportamiento de manada, ya que nadie quiere quedarse atrás. Para no rezagarse, las empresas han levantado capital, utilizado efectivo o se han endeudado.
Hay que relacionar la evidencia anterior con el comportamiento de empresas e individuos para entender lo que puede pasar en el agregado.
A nivel de empresas hay tres grupos. El primero es el de los fabricantes semiconductores. Sus ingresos crecen a más de 100% anual. Están en un ciclo muy favorable.
El segundo grupo es el de las grandes empresas de tecnología. Están invirtiendo mucho dinero para no quedarse atrás. Pasaron de ser ahorradores a pedir prestado, generando una demanda de financiamiento no prevista.
El tercer grupo es el de los desarrolladores de las herramientas de inteligencia artificial que dependen del fondeo de capital para seguir operando. Hoy están quemando efectivo.
A nivel micro todo funciona bien porque hay financiamiento. La pregunta relevante es ¿qué sucederá si se frena esa parte del proceso?
Para plantear este escenario hay que identificar un punto de inicio. El eslabón más débil son las empresas del tercer grupo. El canal de transmisión sería a partir de dudas de que su modelo de negocio genere ingresos suficientes y por lo mismo ya no consigan capital.
Un problema en un número suficiente de empresas puede impactar los datos financieros de los operadores de centros de datos que necesitan ingresos para pagar su deuda y dar rentabilidad a sus accionistas.
En este supuesto se tendría primero un impacto negativo en el mercado de crédito que se extendería al de acciones.
La condición para no ubicarnos en el escenario anterior es que el gasto de empresas y familias haga que la inversión en inteligencia artificial sea rentable.
Vi una estimación al respecto. Para 2032 se requeriría un gasto de 8 por ciento del PIB en servicios de inteligencia artificial para llegar a un equilibrio.
Veo con cierta preocupación lo que está sucediendo. Un ejemplo de esta semana es el caso de Meta. Dio una señal de que necesitaría recursos para financiar sus proyectos de inteligencia artificial, al mercado no le gustó y el precio de sus acciones bajó.
Para mantener el equilibrio se requiere de una condición macro de gasto de empresas y familias que permita mantener la operación del sector servicios de inteligencia artificial, ya que de lo contrario distintos participantes tendrían problemas de solvencia que tendría impacto en los mercados financieros.
Quienes argumentan a favor de la inteligencia artificial dicen: “This time is different” y sostienen que no tendremos una crisis. Palabras peligrosas, porque sí hay riesgos y un canal de transmisión.