La conversación sobre este tema se concentra en la parte tecnológica. Cada vez más hay noticias económicas en muchos frentes que se analizan de manera parcial. Hoy desarrollo una narrativa que cuenta una historia y plantea un dilema.
Empecé a reflexionar sobre el tema cuando vi una gráfica con ejemplos de aumentos significativos en inversión vinculados a una actividad específica. Incluía la construcción de canales entre lagos y ríos en el medio oeste de Estados Unidos, la de trenes en Inglaterra, los 20 en Estados Unidos y las puntocom.
En todos los casos eran niveles de inversión extraordinarios que, eventualmente, detuvieron su crecimiento o cayeron.
La inteligencia artificial ya supera los cuatro episodios anteriores en monto respecto de la situación inicial. Por la etapa de este proceso no es claro qué sucederá.
Un primer dato importante es que el aumento en la inversión ligado a la inteligencia artificial es lo que explica que Estados Unidos tenga un buen dato de crecimiento económico.
La parte más visible de la inversión en inteligencia artificial son los centros de procesamiento de datos. Hay en muchas partes de Estados Unidos en todo tipo de ubicaciones.
Ya existe oposición en muchas comunidades por distintas razones. Una es por el aumento en los costos de la electricidad que agudiza la crisis de accesibilidad económica. Otro reclamo es un uso de agua mayor al declarado. Un tercero es que generan pocos empleos después de la etapa de construcción.
Estamos observando un diálogo alrededor de las obras de infraestructura. Esto sucede porque hay ganadores y perdedores. Los que pierden se están quejando mucho.
La construcción de los centros de datos aumenta la demanda de muchos insumos. Uno es el acero, pero el más relevante es de los semiconductores especializados para procesar datos para la inteligencia artificial.
En este mercado, el principal productor es Nvidia. La empresa tuvo ventas y utilidades récord en el segundo trimestre de 2026. La expectativa es que sigan creciendo.
A nivel economía de países hay efectos cascada de lo que sucede a nivel de empresas como Nvidia. El crecimiento económico y el superávit de la cuenta corriente del primer semestre de 2026 de Taiwán y de Corea del Sur se explica por este producto.
En semanas pasadas, Nvidia anunció que junto con administradores de activos como Apollo, BlackRock y Blackstone crearán un vehículo por 500 mil millones de dólares para financiar a clientes de menor tamaño con garantía de los propios equipos.
Las grandes empresas de tecnología están tratando de no quedarse atrás en inteligencia artificial y por ello invierten en centros de datos. Un grupo es Open AI y Anthropic, y el otro, Amazon, Meta, Microsoft y Google.
Las empresas del primer grupo tienen un crecimiento en sus ingresos, pero siguen “quemando” efectivo. Las del segundo grupo pasaron de tener flujo positivo de operación menos inversión a necesitar financiamiento. Este fenómeno se extendió a China. Tencent se ubica en una situación similar.
En este contexto, la pregunta relevante es qué tiene que suceder para que toda la inversión en IA dé un rendimiento razonable. Pareciera que hay algunos comportamientos tipo fiebre del oro.
La historia dice que en algún momento se normalizará esta inversión. Una interrogante es cómo sucederá: caída súbita o gradual. La otra es qué consecuencias tendrá. Depende de los rendimientos observados de las inversiones.
