Entendiendo la visión de S&P

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

Mantener el grado de inversión en la calificación de la deuda soberana de México es fundamental si se quiere tener estabilidad macroeconómica.  

El anuncio de la semana de la calificadora Standard and Poor’s manteniendo la calificación en BBB, pero cambiando la perspectiva a negativa es una advertencia. 

Lo primero que le preocupa a la calificadora es el bajo nivel de crecimiento económico de nuestro país. Los datos de 2024 y de 2025 son malos. Este mal desempeño ha presionado diversos indicadores. 

Un ejemplo es el nivel de deuda del gobierno a PIB. Cuando la deuda crece a una tasa real positiva mayor al crecimiento económico, esta dinámica hace que el indicador aumente. 

Por lo tanto, un buen crecimiento económico le da margen de maniobra al gobierno y un mal desempeño lo limita. México está en este último supuesto y no lo reconoce.

Lo segundo que le preocupa es el equilibrio fiscal, es decir, el nivel del déficit observado que provoca que el endeudamiento crezca. En este rubro la preocupación que resaltan es el requerimiento de Pemex y Comisión Federal de Electricidad de apoyos fiscales del gobierno. Las dos historias son distintas. 

En el caso de la paraestatal lleva muchos años con un nivel bajo de producción, invirtiendo en segmentos que nos son rentables y sin hacer un ajuste a la estructura de costos operativos. 

Se han tomado medidas para estar a flote y mantener su situación financiera, sin resolver el problema de fondo. Si no hay un cambio de estrategia, la empresa va a seguir requiriendo recursos fiscales. 

En el caso de CFE, la situación se explica por una serie de decisiones que se han tomado los últimos ocho años.

Una fue la decisión de revertir los cambios al régimen de pensiones de la empresa lo que le generó un pasivo laboral significativo. Otra es la decisión de limitar la inversión privada y que CFE aumente su capacidad de producción.  

Lo tercero es la renegociación del T-MEC. Si bien la expectativa es que la actividad comercial se mantenga sólida, el proceso no ha sido libre de costos. La visión es que la incertidumbre ha hecho que se reduzca el ritmo de inversiones en México.

El mensaje de S&P es muy claro. Necesitan ver en los próximos dos años en la economía de México un manejo de finanzas públicas tal, que se llegue a un equilibrio que permita estabilizar el indicador de crédito a PIB y un mayor crecimiento económico que se puede lograr si hay un aumento en la inversión privada. 

El mensaje complementario es fuerte. Si no se materializa lo anterior, lo que se observará en los indicadores es una acumulación de deuda que provoque un deterioro en la capacidad de pago de la deuda soberana de México. 

El gobierno tiene instrumentos para que en 24 meses S&P vea una mejora. Uno es cambiar la estrategia en el sector de electricidad descansando más en la inversión de privados para poner menor presión financiera a CFE. Otro es identificar las actividades que “queman efectivo” en Pemex y controlarlas. Finalmente, promover condiciones para que aumente la inversión privada lo que requiere generar confianza y dar certeza. 

Creo que se puede lograr el objetivo de regresar la perspectiva a estable, pero se requiere de una política económica más pragmática. El costo de no actuar y perder el grado de inversión sería enorme.