Renovada perspectiva de México y Europa

Julio Faesler

Julio Faesler

Editorial

El 22 de mayo, como resultado de negociaciones desde hace varios años, se firmará el nuevo texto del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, también conocido como Tratado Global México Unión Europea (TLCUEM), vigente desde julio de 2000.

Estos tratos preferenciales constituyen el eje básico que se convino en 1997 y que entró en vigor el año 2000,  son sólo una parte del documento total. El vasto documento incluye, entre otros temas, protección de inversiones, facilitación para empresas pequeñas y medianas.

Veinte y seis años después de firmarse por primera vez, se moderniza dicho texto no sólo para profundizar las ventajas ya convenidas con la  eliminación de aranceles y obstáculos al comercio, sino para abrir a ambas partes hacia una mayor integración económica. Además de los artículos desgravados que gozarán de acceso inmediato, los demás entrarán en vigor en un proceso gradual de desgravación.

El nuevo Acuerdo es algo muy diferente a su antecesor en cuanto a su ambicioso número de temas que se desarrollan en un esquema amplísimo. Es mucho más que un mero acuerdo de facilidades comerciales para productos y servicios.

Ahora se trata de abrir una ventana muy relevante para todos los productores y exportadores mexicanos respaldando un diálogo político inspirado en los valores democráticos compartidos.

Resulta muy oportuno en el actual complejo escenario internacional donde han surgido nuevos equilibrios geopolíticos en el rompecabezas mundial planteando nuevas perspectivas.

México puede estar muy satisfecho del nuevo Acuerdo por varias razones, entre las cuales se trata de dinamizar la diversificación de nuestras relaciones comerciales, que han estado orientadas en más de 90% hacia el mercado estadunidense. Este aspecto es particularmente notable en el sector agroalimentario donde, aunque la región es el mayor importador de alimentos del mundo, con un mercado que supera los 750 mil millones de dólares, nuestro país participa con cerca de 2% de las importaciones agroalimentarias de la Unión Europea, de un mercado de alrededor de 450 millones de consumidores.

El horizonte en el Tratado para productos manufacturados abarca los que ya se intercambiaban: equipos de transporte, productos químicos, medicinas, prendas de vestir, artículos para hogar. En este rubro, el propósito del Acuerdo Global es alentar la actividad de las industrias pequeñas y medianas que pueden asociarse con las actividades análogas europeas. El  acuerdo contiene amplios capítulos sobre las normas aplicables en materia de calidad y previsiones para asegurar la equidad en materia de competitivdad.

El Acuerdo Global contiene numerosos capítulos que cubren prácticamente todos los productos y servicios que México ofrece, además de previsiones y normas en materia de calidad y normas de competencia. Asimismo, se prevén los mecanismos necesarios para atender incidentes que afectan la equidad de acceso a los mercados. El  acuerdo modernizado está concebido en un espíritu de equidad y respeto a normas relativas a derechos humanos y promoción de valores democráticos.

Los acuerdos con Europa prevén la evolución en varias décadas, como abastecedor de alimentos y de manufacturas de toda índole, mientras que se perfecciona la industria del turismo con conciencia ecológica. La aportación cultural estará siempre en acción.

Las nuevas etapas están claras y tanto para México como para Europa, son igualmente importantes. México tiene un futuro por delante y vislumbra los horizontes de la nueva coyuntura. Son éstas las consideraciones donde está la definición de nuestra vocación dentro del consorcio internacional.

El rompecabezas global de rivalidades entre países que pretenden dominar a otros, afecta a México por consideraciones tan elementales como son las presiones geopolíticas. Para nosotros, la preocupación que corresponde atender con urgencia es la de prepararnos para tener las fichas suficientes para jugar en la gran lotería mundial que tenemos que aprovechar para usar nuestros valiosos recursos humanos y materiales con  el propio espíritu de justicia y equidad expresados en el documento y que será suscrito por la presidenta de la Unión Europea y la presidenta de México