Hoy por ti... (*)
Los legisladores mexicanos, senadores y diputados federales y locales son seres desprestigiados. Los mexicanos, sus conciudadanos, no creen en ellos, mucho menos les tienen confianza. Los acusan de que ellos no responden ni siquiera a sus propios intereses, sino a los de ...
Los legisladores mexicanos, senadores y diputados federales y locales son seres desprestigiados.
Los mexicanos, sus conciudadanos, no creen en ellos, mucho menos les tienen confianza.
Los acusan de que ellos no responden ni siquiera a sus propios intereses, sino a los de sus partidos o de sus líderes, jefes, presidente o mesías.
Así, actúan lo mismo al elaborar y aprobar leyes —su razón de existir— que para sus labores de “gestión ciudadana” (que así le llaman) y sus relaciones de poder.
La maledicencia popular dice que la “dieta” (sus emolumentos oficiales reales) dura tres años (en el caso de los diputados) o seis (en el caso de los senadores) y la vergüenza (que no debe ser mucha, porque son multitud los que repiten o intentan repetir en el cargo) dura toda la vida. Ser exdiputado o ser exsenador no debe ser fácil. Lo menos es que la conciencia, si la hay, remuerde.
Tal vez, los mexicanos no quieren a sus representantes populares porque los que lograron el cargo no sólo tienen acceso a salarios, prestaciones, canonjías, privilegios, gastos de presentación, viajes, personal a su servicio, autos, vales de gasolina, telefonía celular, asesores, incluso de modas, fotógrafos, choferes y otras menudencias, sino porque tienen la posibilidad y la probabilidad de hacer negocios públicos y privados, lícitos e ilícitos en ambos casos.
Otro elemento que obra en favor de la malquerencia contra los legisladores mexicanos es que tienen, faltaba más, fuero contra cualquier acción legal.
Olvídese usted de que el fuero era para, como debe ser, protegerles sus libertades de creencia, expresión y acción políticas. No, no, si no les protege contra la aplicación de todas las leyes por la comisión de cualquier delito, entonces para qué sirve el tal fuero. ¿De qué se trata? ¿Dónde queda el respeto a los derechos humanos? No perjudiquen al amigo…
Más: al parecer la mala fama de los legisladores también tiene su origen en la envidia que provoca el que no tengan que trabajar todos los días y mucho menos durante todo el año y que al final su trabajo consista en sentarse y levantar el dedo cuando sus pastores (de todas las “ideologías”, de todos los partidos, de todos los colores, de todas las tribus) se los ordenen.
No debe ser fácil. Esto imagina el escribidor. Ahora imagine usted lo que senadores y diputados federales y locales, de todos los partidos, deben contar (ya no digamos explicar o, peor, justificar) a sus cónyuges, hijos y demás familiares sobre sus actividades de cada día.
Por eso, el escribidor cree que los mexicanos son muy injustos con sus legisladores, en su apreciación y percepción sobre ellos… Vean ustedes:
¿Qué hubieran hecho ustedes si un ciudadano, de filiación priista, hubiese llegado a la Cámara de Diputados exigiendo que le tomaran protesta como legislador por ser diputado suplente de un legislador muerto en un accidente (también, acusado de presuntos ilícitos en su función pública) y que necesitaba del fuero para que no fuese aprehendido por presuntos delitos que presuntamente cometió como funcionario público en el gobierno de Chihuahua? A ver.
¿A ver, qué hubieran hecho ustedes si un compañero de partido, hermano de fe política y colega de actividad, les pide cobijo en la sede de uno de los tres Poderes de la Unión para evitar la acción penal de otro poder y que lo que suplica sólo son las llaves de la oficina (pública, pagada por todos los mexicanos) de quien era el diputado propietario muerto, de quien es suplente, nada más en lo que consigue un amparo? Hoy por ti…
¿A ver, que hubieran hecho ustedes si como presidenta-panista de la Cámara de Diputados no recibe ni una solicitud u orden de las autoridades correspondientes, las de Ejecutivo local y las del Judicial local y federal, no emitieron una orden de cateo a la Cámara de Diputados y hay un ciudadano acusado de delitos que les pide protección del fuero mismo y usted es responsable de ese edificio?... mañana por mí.
Además, existe antecedente, precedente según el lenguaje de los juristas, que justifican estas acciones. Recuerde usted a aquel indefenso ciudadano que tuvo que ingresar a la Cámara de Diputados en la cajuela de un automóvil a tomar protesta como diputado para adquirir fuero, ante acusaciones por el delito de narcotráfico.
En ambos lances hay hechos de casi heroicidad. A poco creen que todo es tan fácil. No cualquiera. Loor a quienes lo merecen: militantes y legisladores del PRI, PAN, PRD y también… de Morena. Al menos. A todos por igual. Faltaba más.
Además, todos los legisladores mexicanos fueron elegidos por sus conciudadanos. En serio. Así fue. Tanto aquellos que arribaron (incluso a aquellos que se declaran independientes o se han pasado a Morena) a sus cámaras mediante el voto directo que los que lo hicieron mediante el método proporcional: cuando se votó por un candidato se votó por un partido y entonces se votó por sus listas plurinominales.
Por eso el escribidor cree que los mexicanos son muy injustos con sus legisladores. No se hagan, ustedes votaron por ellos. Tienen lo que escogieron, lo que votaron. Tenemos, votamos, dijo el otro.
(*)Si le hace falta información (la opinión es del escribidor), recurra a Excélsior sobre los hechos de esta semana respecto del diputado suplente chihuahuense del PRI, perseguido por presuntos delitos cometidos durante el anterior gobierno estatal.
