Frentes Políticos / 20 de enero de 2025
1. Intolerable. En Veracruz, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, se ha convertido en un espectador de su propia administración. Onelina Carreto González, desde su puesto en Hacienda, en Agua Dulce, toma atribuciones que no le corresponden, palomea ...
1. Intolerable. En Veracruz, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, se ha convertido en un espectador de su propia administración. Onelina Carreto González, desde su puesto en Hacienda, en Agua Dulce, toma atribuciones que no le corresponden, palomea candidaturas, autoriza obras y reparte contratos como si fuera un bufet. Mientras tanto, la figura de Ahued, quien debería tener el control, parece diluirse. ¿Será que el secretario está muy ocupado para notar la usurpación de funciones o simplemente prefiere no meterse en problemas? ¿Quién tiene el poder? ¿No hay jerarquías en la 4T? Urge revisar lo que ocurre ahí
2. Señales. La ministra Loretta Ortiz recorrió La Merced, como quien no quiere la cosa, escoltada por acompañantes de chalecos guindas. Entre sonrisas, saludos y selfies, la reforma judicial se difunde a nivel de piso. Dicen que Ortiz es la favorita del partido y, quizá, de Clara Brugada, pero no olvidemos que en Morena las simpatías suelen desplazar a otros perfiles. Si este respaldo a Loretta Ortiz es un mensaje para Martí Batres, el distanciamiento del que se habla queda expuesto. Al mismo tiempo que Ortiz da a conocer el contenido y proceso de la reforma a los vecinos, genera confianza al interior del partido. Por ello, las cejas levantadas.
3. Amenaza latente. A unas horas de que Donald Trump retome el poder, México se ajusta el cinturón. La presidenta Claudia Sheinbaum y el canciller Juan Ramón de la Fuente preparan los consulados para enfrentar deportaciones masivas. Trump insiste en aranceles, en etiquetar al crimen organizado como terroristas y, de paso, en rebautizar el golfo de México. Pero Sheinbaum no titubea, sin los mexicanos, la economía estadunidense no camina. Los paisanos envían 62 mmdd anuales, apenas una fracción de su aportación al vecino del norte. Todo listo. La soberanía no se negocia y, aunque Trump vocifere, México defenderá lo suyo.
4. Horas contadas. Cuauhtémoc Blanco, otrora ídolo de las canchas, enfrenta a su marcador más feroz, la corrupción. Las denuncias por desvíos en Morelos apenas arañan la superficie de su gestión, donde el presupuesto público fue manejado con la misma precisión con la que ejecutaba tiros libres. ¿La respuesta del exfutbolista? Un silencio protegido por el fuero y el cobijo de Morena, a cargo de Luisa María Alcalde, ese partido que ahora juega de juez y parte. La Auditoría Superior de la Federación reveló un abismo financiero de miles de millones de pesos y alguien es el responsable. Tic-tac, tic-tac… En cualquier momento le estalla al Cuau.
5. Derrumbe. José Reyes Baeza señala la decadencia del PRI, pero su crítica a los “jóvenes” que escalan sin méritos parece olvidar al verdadero artífice del desastre, Alejandro Moreno, Alito. Los hechos hablan por sí solos, en este momento existe un PRI subordinado a Morena, sin brújula ni dignidad. Su líder nacional, quien les prometió modernidad, entregó un cascarón vacío y un partido convertido en meme nacional. La verdadera tragedia no son los jóvenes escalando, sino Alito, quien, en su ambición desmedida, convirtió al PRI en un trampolín para su supervivencia personal, hundiéndolo sin redención a la vista. Pobre PRI.
