Frentes Políticos / 5 de febrero del 2026

1.  Fortaleza. Pemex dejó de ser sinónimo de caída libre, como en otros sexenios. Bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, la petrolera estabilizó su producción, duplicó la elaboración de combustibles y, por primera vez en años, redujo su deuda total en 20 por ciento. La menor carga fiscal y una inversión histórica de 427 mmdp para 2026 apuntalan la estrategia, producir más, refinar mejor y pagar adeudos. Son cifras avaladas por calificadoras como S&P, Fitch y Moody’s. Con márgenes de refinación al alza y autosuficiencia energética en el horizonte, Pemex vuelve a ser palanca económica.

2. Reconfiguración. En medio del debate por la reforma electoral, desde el propio INE, de Guadalupe Taddei, surge una admisión incómoda para todos, recortar el presupuesto no resuelve nada, pero modernizar sí. El consejero Arturo Castillo puso cifras sobre la mesa y desmontó el argumento del “INE caro”, su costo, dijo, equivale a centavos del gasto federal. El problema no es el monto, sino el modelo. Digitalizar el padrón y la credencial, capacitar en línea, fortalecer la fiscalización tecnológica y avanzar al voto electrónico ahorrarían miles de millones sin sacrificar certeza. El INE enfrenta una disyuntiva. Modernizarse o quedar rebasado.

3. Resultados. Nuevo León tuvo una reducción de 50% en homicidios dolosos durante enero, lo que coloca a la seguridad como carta fuerte de gestión. Miguel Ángel Serna, secretario de Gobierno, atribuye la baja a coordinación interinstitucional, análisis permanente y ajustes tácticos en las Mesas de Seguridad, encabezadas por el gobernador Samuel García. El dato es relevante en un país donde la violencia suele resistirse a los datos positivos. Cuando hay estrategia, seguimiento y mando, las cifras pueden moverse, ahora, a mantenerlas. En seguridad, la constancia vale más que el discurso. Nuevo León toma aire y gana margen.

4. Ruptura. Layda Sansores perdió el control político de Campeche no frente a la oposición, sino a su propio Congreso. El conflicto con Antonio Jiménez, exlíder del Poder Legislativo, marcó el quiebre definitivo cuando Sansores intentó imponer un endeudamiento millonario sin consenso ni análisis. Jiménez resistió la línea y denunció imposición y presiones, lo que detonó una fractura en Morena, pues diputados rompieron filas y entregaron el control del Congreso a la oposición. El episodio exhibe un estilo de gobierno basado en fuerza y no en acuerdos. Layda quiso someter al Legislativo y terminó aislada. Fiel a su estilo basado en la confrontación.

5. Ficha limpia. La defensa del PT al diputado Leonardo Almaguer confirma el choque entre ley y ética. Cierto, jurídicamente nada le impide ejercer el cargo tras haber purgado su pena en 2004. Pero la política no se agota en tecnicismos. Haber estado preso por robo calificado y delincuencia organizada, con nueve asaltos de camiones, pesa cuando se coordina una bancada. Llamar “linchamiento mediático” al escrutinio, como lo hizo José Luis Sánchez, comisionado del PT, no limpia trayectorias ni calma dudas. El PRI aprovecha la grieta ante desatinos como éste. Hace bien.

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