La CDHDF y la victoria alada

Lo más indignante es la protección que a estos grupos da la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

Francisco Zea

Francisco Zea

Línea estratégica

Creo que debemos de ser claros. Dividir y reconocer con exactitud. Una cosa es el dolor y la desesperación por la desaparición de 43 jóvenes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Otra muy distinta es el vandalismo y la estupidez convertida en crimen. Las pintas que hicieron los supuestos anarquistas en el monumento de La victoria alada de la Independencia no tiene justificación.

La semana pasada atestiguamos la barbarie de los miembros del estado islámico, que en Mosul acabaron con figuras y esculturas de los siglos VII y VIII a.C. Ninguna diferencia encuentro con los imbéciles que hicieron pintas en el monumento más representativo del país. Las pintas en el conocido como El Ángel de la Independencia, bien llamado victoria alada de la Independencia, son una afrenta no sólo a la memoria de los desaparecidos de Ayotzinapa, que no deben de ser recordados por las estupideces de un grupo de seudoanarcos, sino una afrenta en contra de todos los mexicanos, nuestro pasado y nuestra historia.

Pero lo más indignante es la protección que a estos grupos da la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Si siguió usted con atención los acontecimientos del pasado jueves, se pudo dar cuenta de que, después de las pintas, miembros de la Policía del DF encapsularon a los responsables. Ante el uso legítimo de la fuerza para someter a los responsables Perla Gómez Gallardo, la presidenta de la CDHDF le exigió al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, que cesara el encapsulamiento porque, a juicio de la ombusdman capitalina, esto era  violatorio de los derechos humanos.

No obstante, estos idiotas todavía se apuntaron el detalle de vandalizar la exposición que, en la rejas de Chapultepec, estaba exhibida sobre la selva Lacandona. Supongo que debe de haber sido una exhibición extranjerizante y traidora. Los niños que concursaron deben de estar muy orgullosos de cómo son protegidos por estos anarquistas, verdaderos patriotas.

Definitivamente, no podemos seguir protegiendo a grupos que, más que nada, tienen un interés político. Es evidente que estos sátrapas son patrocinados por grupos afectados en sus intereses, como podría ser René Bejarano, uno de los políticos más asquerosos que existen.

En el mismo sentido es increíble como, poco a poco, se destapan las asquerosidades del ladrón de Marcelo Ebrard, con respecto a la línea 12 del metro. Aquí, en Excélsior, se dio a conocer que las empresas certificadoras de la Línea 12 triangularon recursos en Europa para obtener la certificación de un tren que no era adecuado para la Ciudad de México, y que resultó mucho más caro de los que circulan en la capital.

En los próximos días se va a ir destapando la cloaca que tiene que ver con Ebrard, uno de los políticos más cobardes y más rastreros que ha conocido este país. Sujeto que, por cierto, ha renunciado al PRD y, en un acto por demás ignominioso, fue acogido por el partido Movimiento Ciudadano en su lista plurinominal, para otorgarle fuero ante sus ladronadas, cuando estuvo al frente del Gobierno capitalino. Espero que los ciudadanos tengamos suficiente memoria para no olvidar la actuación de este ratero y el partido que le dio acogida. ¡Qué vergüenza!

Por cierto, lamentable la postura del gobierno federal al cancelar el campeonato de FINA, que se llevaría a cabo en Jalisco. ¿Por que diablos siempre cancelan proyectos deportivos? Otra vergüenza que se agrega a la cuenta de Chuayffet. Debe de ser bochornoso para los principales dirigentes deportivos del país hacerle la digestión a la decisión del Secretario. Jesús Mena, Fernando Platas, clavadistas encumbrados y amantes del deporte, ahora tienen que poner la cara, mientras otros sacan la panza.

EN EL ESTRIBO: Fundamental resulta que la gente mantenga y, en su caso, retome la confianza en el INE. En ese sentido el Coordinador de los diputados del PRI Manlio Fabio Beltrones, ha conminado a sus correligionarios a no aplicar la táctica de desacreditar a la autoridad electoral. Beltrones dice que el electorado tiene la última palabra y su decisión se refleja en las boletas.

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