Venezuela: el largo camino a las elecciones
Es importante no olvidar las graves irregularidades que se cometieron en Venezuela durante la elección presidencial del 28 de julio de 2024.

Francisco Guerrero Aguirre
Editorial
Después de la estrepitosa caída de Maduro, la discusión pública se ha empantanado en las implicaciones legales, geopolíticas y por supuesto económicas que se derivan de un evento tan impactante como lo fue la captura de uno de los dictadores más desprestigiados de la historia reciente en nuestro continente.
Nos encontramos aún en la “resaca” de la acción militar de los Estados Unidos, atrapados en un mar de suposiciones y teorías sobre lo que sucederá en los meses por venir. Más allá de las generalidades y los lugares comunes, el secretario de Estado, Marco Rubio, dibujó los tres pasos que constituirán la nueva etapa de la incursión estadunidense en Venezuela. Sin dar grandes detalles, los sintetizó en: estabilización, recuperación y transición.
En torno a “estabilización”, Rubio señaló que “no queremos que Venezuela caiga en el caos”. Esta etapa está anclada a medidas inmediatas, “coordinadas” con Delcy Rodríguez, la gran beneficiaria de la acción militar, quien en su carácter de presidenta interina deberá hacer operativas las directrices específicas de la Casa Blanca. Rubio explicó que la cuarentena sobre el crudo venezolano será el factor decisivo para lograr esta estabilización.
En la segunda etapa denominada: “recuperación”, la administración Trump se asegurará de que las empresas de Estados Unidos y de Occidente tengan acceso al mercado venezolano en condiciones “justas”. Según Rubio, en esta fase se trabajará, al mismo tiempo, en la reconciliación nacional, para que las fuerzas de oposición puedan recibir amnistía y ser liberadas de las prisiones, como ha venido ocurriendo a cuentagotas hasta el día de hoy.
Finalmente, la última fase del proceso se denomina: “transición”. Sin conocer detalles operativos ni una hoja de ruta concreta, este tercer paso se refiere a la eventual elección de un nuevo gobierno.
En la construcción de una ruta electoral es importante no olvidar las graves irregularidades que se cometieron en Venezuela durante la elección presidencial del 28 de julio de 2024. Se vulneraron flagrantemente los principios de legalidad, imparcialidad, certeza, competitividad, periodicidad y universalidad. Fueron comicios carentes de la más mínima integridad electoral.
El largo camino hacia una elección presidencial legítima en Venezuela pasa por al menos cuatro condiciones mínimas: institucionalidad electoral autónoma, condiciones y garantías para la partición política, organización electoral auditable y observación electoral técnica e independiente. Estas condiciones democráticas mínimas han brillado por su ausencia durante décadas.
Es irrefutable que la falta de independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha permitido que en Venezuela se cuente con las garantías necesarias para el desarrollo de comicios libres y justos. El CNE dejó de ser un árbitro neutral para convertirse en una dependencia al servicio del poder ejecutivo. Igualmente, se ha restringido de manera sistemática la participación política de la oposición, a través de inhabilitaciones arbitrarias de partidos y de candidaturas
Balance
El retorno de la democracia a Venezuela no es sólo un tema de tiempos, sino también de condiciones. Un proceso electoral transparente y confiable requiere avanzar en una serie de medidas concretas que garanticen que habrá competencia electoral y que los resultados serán incuestionables.
El tiempo apremia. Estas condiciones democráticas no son negociables, no pueden esperar más y no pueden seguir siendo burladas por los herederos de la tiranía. Ya sabemos que debe hacerse. El gran reto reside en contar con la voluntad política real, sin atajos ni engañifas, para que la democracia regrese verdaderamente a Venezuela.