Venezuela: la hora de la justicia

El tiempo cruel sigue su marcha. La dictadura venezolana sigue confiada en que el tiempo, a la postre su mejor aliado, terminará por “normalizar” el monumental fraude electoral del pasado 28 de julio. La apuesta del régimen sigue siendo la misma de los últimos años: ...

El tiempo cruel sigue su marcha. La dictadura venezolana sigue confiada en que el tiempo, a la postre su mejor aliado, terminará por “normalizar” el monumental fraude electoral del pasado 28 de julio.

La apuesta del régimen sigue siendo la misma de los últimos años: la inercia y el cansancio rendirán buenos frutos y Nicolás Maduro usurpará irremediablemente la presidencia el 10 de enero de 2025, aunque eso implique repudio y condenas internacionales.

Por lo anterior, el llamado de la Secretaría General de la OEA del pasado 11 de octubre adquiere una gran relevancia. Con valentía, Luis Almagro convocó a la comunidad internacional a impulsar justicia internacional por la comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

No debe caber duda: los responsables de estos crímenes deben ser detenidos por la justicia, que es la única forma de detener el oprobio de la muerte y las violaciones de derechos humanos que los tiranos usan contra su gente diariamente. Ello es competencia directa e inequívoca de la Corte Penal Internacional.

Venezuela vive un colapso humanitario y democrático, en donde se ha deteriorado de forma sistemática y permanente la calidad de vida su gente y se han atentado sus derechos fundamentales.

En Venezuela se ha producido un desmantelamiento constante de las instituciones democráticas, la cooptación total de toda su institucionalidad la criminalización de las protestas han sido parte de su perversa estrategia para mantenerse en el poder a cualquier precio. 

El gobierno ha buscado por todos los medios consolidar un Estado criminal y dictatorial que no tiene respeto por la democracia, su finalidad es seguir usurpando el poder suprimiendo cada uno de los elementos de la democracia representativa.

La crisis venezolana incluye los más aberrantes crímenes de lesa humanidad, que son delitos especialmente graves que suponen un ataque contra derechos humanos fundamentales y que son un agravio universal.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos cómo el Panel de Expertos de la Secretaría General de la OEA han denunciado sistemáticamente las violaciones de los derechos humanos en Venezuela y el desmantelamiento completo de su sistema democrático.

El régimen dictatorial venezolano ha planificado, instrumentado y ejecutado una sistemática represión de los derechos fundamentales de su gente, ejecutando una política que busca el aniquilamiento de la voluntad de su pueblo y la destrucción de la conciencia democrática colectiva.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro ha sido una voz consistente en la necesidad de impulsar todos los mecanismos de justicia internacional por la comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

En Venezuela prevalece una fuerza tiránica y represiva que encarcela, tortura y mata menores de edad, los responsables de estos crímenes deben ser detenidos por la justicia, siendo urgente e indispensable la necesidad de reparación y justicia internacional.

  • BALANCE

Los crímenes de lesa humanidad cometidos contra menores constituyen una nueva dimensión jurídica de responsabilidad criminal internacional de las autoridades del régimen. La comunidad internacional debe velar por que esos abusos no queden impunes.

La acción de la comunidad internacional es esencial para obtener justicia y reparación de sus víctimas, el único camino posible es seguir defendiendo la libertad y la democracia en Venezuela.

El pueblo venezolano debe recuperar con urgencia y sin demoras su derecho a una vida digna. Es la hora de la justicia: los crímenes de lesa humanidad deben ser juzgados con todo el rigor de la ley. La pesadilla debe terminar.

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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