Venezuela: la gente ya habló
La UE dijo que sin pruebas que los respalden, los resultados del CNE no pueden ser reconocidos
La comunidad internacional se encuentra conmovida por las graves irregularidades que se cometieron en Venezuela durante la elección presidencial del pasado 28 de julio. A pesar de que una resolución no pudo ser aprobada en el seno del Consejo Permanente de la OEA, el miércoles de la semana pasada, fue notable el apoyo decidido de 17 países a un proyecto que exigía transparencia y rendición de cuentas al Consejo Nacional Electoral (CNE).
El mensaje fue claro. La gente ya habló de manera inequívoca. Burlar esa decisión y declarar triunfador a Maduro es un lance ilegítimo que carece de credibilidad y sustento y que sólo conseguirá destruir aún más la viabilidad de Venezuela en los años por venir.
El proceso electoral debe limpiarse. Como lo ha señalado la Unión Europea, sin pruebas que los respalden, los resultados del CNE no pueden ser reconocidos. El camino del fraude es una afrenta a la Carta Democrática Interamericana y un insulto burdo a la inteligencia de quienes defendemos la realización de elecciones justas, libres y transparentes.
Luis Almagro, el secretario general de la OEA, ha sido firme y contundente. El uruguayo ha expresado su solidaridad con las víctimas de la represión en Venezuela y sus familiares, y ha exigido el fin de la violencia y el cese del encarcelamiento de manifestantes por parte del gobierno, reiterando la necesidad de la verificación de actas de votación.
Dado que las únicas actas disponibles son aquellas que han sido puestas en conocimiento público por actores electorales venezolanos, es fundamental que la verificación de actas comience con el material disponible, hasta que los actores gubernamentales y oficialistas puedan mostrar inmediatamente la información correspondiente.
En ese sentido, destaca por su importancia la designación de una comisión de expertos en el sistema multilateral para comenzar la verificación. Miles de venezolan@s han construido una ruta de verdad y esperanza. Más de 90 mil personas imprimieron copias, escanearon resultados, reportaron retrasos y dieron parte de los recuentos que, según la oposición, dan prueba clara del monumental fraude electoral.
La líder opositora venezolana María Corina Machado anunció 24 horas después de los comicios de la semana pasada que su coalición reunió más de dos tercios de las actas de escrutinio de los centros de votación de todo el país. Ante las maquinaciones diseñadas para imponer un resultado falsificado, existe una luz al final del túnel si no se decreta una solución sangrienta y autoritaria.
- BALANCE
Las actas son consideradas la prueba fehaciente y definitiva de los resultados. La oposición sabe que obtener el mayor número posible de ellas ayudará a refutar un resultado claramente fraudulento ante las autoridades electorales. Se requirieron meses de preparativos y la participación de miles de voluntarios para llevar a cabo esta labor titánica.
A pesar de que las autoridades manipuladas por el gobierno intentaron impedir el acceso de los representantes de la oposición a las casillas y en algunos lugares lo consiguieron, en otros se mostraron inquebrantables y, una vez dentro de los centros de votación, los voluntarios aguantaron todos los atropellos y no se marcharon hasta después de las 23:00 horas.
Gracias a una buena estrategia, se capacitó a los 90 mil representantes para obtener una copia de las actas de escrutinio impresas a partir de las máquinas electrónicas de votación tras el cierre de las urnas. La evidencia que la ciudadanía venezolana ha recopilado ante la complicidad evidente del CNE es la piedra de toque para recuperar la verdad en la elección del 28 de julio pasado.
*Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA
