Polarización: la palabra de 2024
De acuerdo con el diccionario estadunidense MerriamWebster, la palabra del año 2024 fue: “polarización”, la cual es definida como: “división en dos opuestos marcadamente distintos; especialmente, un estado en el que las opiniones, creencias o intereses de un grupo ...
De acuerdo con el diccionario estadunidense Merriam-Webster, la palabra del año 2024 fue: “polarización”, la cual es definida como: “división en dos opuestos marcadamente distintos; especialmente, un estado en el que las opiniones, creencias o intereses de un grupo o sociedad ya no varían a lo largo de un continuo, sino que se concentran en extremos opuestos”.
La selección de la palabra “polarización”, como la palabra del año, se deriva del volumen de búsquedas realizadas en Merriam-Webster.com a lo largo de 2024, reflejando el interés público en entender mejor las causas e implicaciones de este fenómeno en el mundo.
El concepto de polarización se remonta a principios del siglo XIX, cuando se describieron por primera vez las ondas de luz. Ese significado físico de polarizar —“hacer vibrar en un patrón definido”— condujo al significado político y cultural que tiene hoy. El “polar” proviene del latín polaris, que describe los polos de la Tierra.
En los últimos años, el término “polarización” ha cobrado gran relevancia en el discurso público, especialmente en el contexto político. Una de las principales causas de la polarización es la fragmentación de la información. Las redes sociales han alterado de manera irreversible la forma en que se consume y comparte la información.
Los algoritmos, que determinan los contenidos en las redes, tienden a reforzar las creencias ya existentes, creando así burbujas informativas que limitan el intercambio con perspectivas diversas, generando a su vez una visión distorsionada de la realidad, en la que se magnifica la oposición ideológica y se minimizan los puntos en común.
La polarización se alimenta de la retórica política. Cuando los políticos deslegitiman a sus oponentes, convierten la discrepancia en enemistad, lo que genera una polarización tóxica, generando un impacto negativo en la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas.
En ese sentido, una de las consecuencias más alarmantes de la polarización es la erosión de la confianza en los procesos democráticos. Cuando una parte de la población percibe que el sistema político está corrupto o manipulado en contra de sus intereses, la legitimidad de los procesos y de las instituciones electorales se pone en riesgo.
Esto se traduce en una ciudadanía menos comprometida y más apática. Si las y los ciudadanos perciben que no están debidamente representados o que sus opiniones son irrelevantes, prefieren no participar en los procesos políticos.
Otro de los graves efectos de la polarización es el deterioro del discurso político, afectando la capacidad de la ciudadanía para debatir y discutir de manera constructiva. La polarización fomenta un ambiente hostil en el que las ideas contrarias son descalificadas en lugar de debatidas, reduciendo la posibilidad de encontrar soluciones integrales a los problemas.
BALANCE
Frente a los desafíos que plantea el fenómeno de la polarización, es fundamental adoptar enfoques que promuevan la inclusión y el diálogo. La educación cívica debe ser un pilar central en nuestras sociedades, enseñando a l@s ciudadan@s la importancia de atender y entender diferentes perspectivas y promoviendo espacios donde se fomente el debate informado.
La polarización es un fenómeno complejo con múltiples causas y efectos que amenazan la esencia misma de la democracia. Es esencial abordar sus raíces para evitar una mayor fragmentación de nuestras sociedades y perder del todo la capacidad de convivir en un marco de respeto y diálogo. Para enfrentar las amenazas que trae consigo la polarización, es necesario recuperar el arte del entendimiento mutuo y la cooperación.
*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia.
Los puntos de vista son a título personal. No representan la posición de la OEA
