Latinobarómetro 2024

Sometidos a la dureza de una realidad líquida y explosiva, el Informe Latinobarómetro 2024: la democracia resiliente, publicado hace unas semanas, merece ser revisitado en este 2025, tan lleno de ansiedad e incertidumbre. En este estudio anual de opinión pública se ...

Sometidos a la dureza de una realidad líquida y explosiva, el Informe Latinobarómetro 2024: la democracia resiliente, publicado hace unas semanas, merece ser revisitado en este 2025, tan lleno de ansiedad e incertidumbre.

En este estudio anual de opinión pública se realizan más de 20 mil entrevistas en 18 países de América Latina, una región con más de 600 millones de habitantes. La principal conclusión del informe es que, a pesar de la mala década que estamos dejando atrás, América Latina ha sido capaz de recuperar el apoyo a la democracia.

Lo anterior refleja la resiliencia de la ciudadanía global, tal y como lo demostró el maratónico ciclo electoral de 2024 en donde más de 50% de la población mundial acudió a las urnas. A pesar de la falta de eficacia de los gobiernos en funciones, la mayoría de la gente sigue considerando a la democracia y a las elecciones como herramientas indispensables para seleccionar a las personas que tomarán las decisiones colectivas al más alto nivel.

Del informe se desprende que el deterioro democrático visto desde 2010 hasta 2024 se detiene y se revierte. De acuerdo con Latinobarómetro, 2024 fue un año de resiliencia y recuperación democrática, registrándose un aumento de cuatro puntos porcentuales de apoyo a la democracia, llegando a 52%.

La principal preocupación ciudadana sigue siendo la economía, con 42%; en segundo lugar la seguridad, con 22% y, en tercer lugar, la política, superando 10% del promedio regional. 

La mayor debilidad de la democracia es que grandes minorías consideran que no se necesitan partidos políticos (42%), parlamento (39%) ni oposición (37%), por lo que, a pesar de la mejoría en los datos del estudio, el desencanto democrático aún se encuentra presente.

A la luz de lo anterior, los datos de este estudio proyectan una paradoja notable: aunque aumenta el apoyo al sistema democrático, disminuye la legitimidad de sus instituciones fundamentales.

Entre los datos más interesantes del informe destaca el hecho de que la democracia sigue siendo el camino idóneo para resolver el conflicto político.

Esta “resiliencia democrática” está motivada por el temor colectivo al autoritarismo y las dictaduras regionales, tal y como lo ilustran los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

A pesar de las crisis vividas, la gente no está dispuesta a ceder su derecho irrenunciable a votar, aunque después los gobiernos elegidos generen decepción o desánimo ante la falta de resultados.

La directora ejecutiva de Latinobarómetro, Marta Lagos, señaló, con razón, que los resultados de este informe reflejan un momento de inflexión en América Latina. La resiliencia de nuestras democracias, aunque admirable, está acompañada de tensiones económicas y sociales que no podemos ignorar.

No obstante, los problemas de la democracia contemporánea siguen presentes: desigualdad y pobreza; el crimen organizado y la narcopolítica; el autoritarismo y el populismo; y, finalmente, la desinformación y el mal uso de la inteligencia artificial.

  • BALANCE

Como lo ha señalado el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, la pluralidad y el diálogo político siguen siendo pilares fundamentales del sistema democrático. El diálogo es el mejor antídoto contra el fanatismo, la intolerancia y la polarización, que buscan enraizarse en sociedades latinoamericanas.

2025 es un año crucial para comprobar si lo acontecido en 2024 sólo fue un espejismo o si se consolida un nuevo momento de recuperación democrática, en donde las brechas de la desigualdad y la pobreza se reduzcan de forma significativa y la región ingrese al camino de la prosperidad y la dignidad.   

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

Temas: