INE: patrimonio hemisférico
Gracias al INE, el padrón electoral es la base de datos ciudadana más confiable de México,que habilita no sólo los procesos electorales, sino que es la columna vertebral de información que soporta innumerables procesos legales, comerciales y bancarios.
Escribo desde mi propia experiencia. Tuve el privilegio de servir a mi país como consejero del Instituto Federal Electoral, antecesor del INE, de 2008 a 2013. Ocupar un lugar en esa histórica herradura de la democracia ha sido una de las responsabilidades más importantes de mi vida pública. Como parte del colegiado electoral, trabajé cotidianamente en un entorno de rigor técnico, pluralidad, tolerancia y autonomía.
Mientras fui consejero electoral, el IFE organizó dos elecciones federales y aportó su colaboración para el desarrollo de más de 60 elecciones locales; en todas ellas, sin excepción, ciudadanos, con preferencias políticas diversas, votaron por la alternancia en procesos organizados por la autoridad, pero desarrollados por millones de ciudadanos que aportaron su tiempo y su disposición a la vida democrática del país.
Conocí de primera mano la enorme capacidad técnica y de trabajo de los servidores públicos de esa gran institución. Su contribución al desarrollo democrático de México ha sido invaluable. La pulcritud y transparencia de los trabajos electorales, por cierto, siempre vigilados por los partidos políticos, han aportado mecanismos únicos que le dan certeza a las elecciones mexicanas. Procesos como los conteos rápidos, el Programa de Resultados Electorales Preliminares y por supuesto, los cómputos distritales y nacional, divulgados con eficiencia y oportunidad, hacen de las elecciones, un proceso confiable y seguro.
La credencial para votar con fotografía se ha convertido en el documento nacional de identidad de facto. Ello se ha logrado a través de décadas de un minucioso trabajo de enrolamiento biométrico y credencialización, pero también de actualización de datos de casi 95 millones de mexicanos al día de hoy.
Gracias al INE, el padrón electoral es la base de datos ciudadana más confiable de México, que habilita no sólo los procesos electorales, sino que es la columna vertebral de información que soporta innumerables procesos legales, comerciales y bancarios.
La confianza ciudadana que se ha construido alrededor del INE y sus procesos se debe a su carácter de Órgano Constitucional Autónomo del Estado, y la lucha que la sociedad mexicana libró para lograrlo es un esfuerzo que valoramos y que nos inspira a cuidar la institución.
Como parte de mi labor como secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA, he tenido la oportunidad de conocer a los órganos electorales de todo el continente. Sin ninguna duda, es posible afirmar que el INE no sólo está a la altura de las más reconocidas autoridades electorales de la región, sino que es también, por su organización, por su seriedad y por la calidad de su trabajo un referente internacional.
BALANCE
En una sociedad abierta es crucial que se escuchen todas las voces. Cuando se trata del futuro de la democracia, la libertad de expresión, la diversidad, la tolerancia y el derecho a la protesta son garantía de un debate serio y responsable.
La pandemia ha sido el más grande reto que ha enfrentado la democracia en las últimas décadas. En este contexto, las instituciones electorales, tanto administrativas como jurisdiccionales, han demostrado su eficacia e independencia. La ciudadanía ha podido expresar su voz. Eso es algo valioso y destacable.
En un momento tan crítico como el que vivimos, debemos seguir trabajando para que en el continente preservemos la existencia de órganos electorales de calidad, que garanticen procesos transparentes en concordancia con la Carta Democrática Interamericana. Sin lugar a dudas, el INE es un patrimonio de la democracia hemisférica.
*Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA
