Diálogo político
Las Misiones de Observación Electoral hacen importantes esfuerzos de resolución de conflictos en contextos electorales complejos y polarizados
Hace algunos días tuve la oportunidad de representar a la Secretaría General de la OEA en la Reunión de las Entidades de Apoyo a la Mediación de los Organismos Internacionales, Regionales y Subregionales, que se realizó el 1 y 2 de marzo en Bruselas, Bélgica.
La reunión, organizada por el Servicio Europeo de Acción Exterior y la Unidad de Apoyo a la Mediación de las Naciones Unidas, tuvo el propósito de analizar el estado del diálogo político y la mediación en la prevención y resolución pacífica de los conflictos en el contexto pospandemia.
Son tiempos difíciles para la democracia. Las sociedades están descontentas y buscan respuestas inmediatas para resolver problemas ancestrales. Los efectos devastadores de la pandemia y la guerra en Ucrania son factores que agravan la estabilidad y la democracia.
En esta coyuntura, las instituciones globales, regionales y subregionales, son fundamentales para articular respuestas a los retos que enfrentamos. El diálogo político es el mejor camino en la búsqueda de la paz, la estabilidad y el desarrollo en el mundo.
Las organizaciones regionales cuentan con conocimientos técnicos y herramientas para acompañar los procesos políticos, fomentar la reconciliación en todos los niveles de la sociedad y reconstruir la confianza en las instituciones democráticas.
En muchos casos, las instituciones del Estado se han visto comprometidas por la polarización, la corrupción y la ineficiencia. El papel del diálogo político en tales contextos es fortalecer la legitimidad de las instituciones creando nuevos consensos y confianza en su funcionamiento.
Los conflictos se convierten en motores de cambio social cuando son abordados constructivamente y liderados por ciudadanos abiertos al diálogo. La mediación, el diálogo y la negociación son mecanismos del ámbito institucional democrático que persiguen la transformación de las relaciones conflictivas y el fortalecimiento de la gobernabilidad.
En la OEA tenemos dos ejemplos de cómo los organismos multilaterales pueden contribuir a prevenir conflictos. El primer caso es el diferendo territorial entre Belice y Guatemala. Un punto central del Acuerdo de 2003 fue el establecimiento de una Oficina de la Secretaría General de la OEA en la Zona de Adyacencia que verifica y da seguimiento al cumplimiento por las partes de una serie de medidas de fomento de la confianza, asegurando el respeto a los derechos humanos de las personas que viven en esta área.
El segundo caso es la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP/OEA), que se deriva del acuerdo suscrito por el gobierno de la República de Colombia y la OEA suscrito en el 2004. La Misión continúa impulsando la construcción de paz en los territorios más afectados por el conflicto armado.
En materia democrática, la OEA, a través de sus Misiones de Observación Electoral, hace importantes esfuerzos de resolución de conflictos en contextos electorales complejos y polarizados. Nuestras Misiones han sido parte activa para propiciar y facilitar el diálogo político entre los actores políticos y sociales de cada país.
- BALANCE
Como lo ha señalado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el diálogo político es necesario e imprescindible. Mantener un diálogo político fluido y permanente es un requisito indispensable para la estabilidad del sistema democrático.
La creación de una cultura de diálogo entre el Estado y la sociedad civil, significa utilizar un proceso colaborativo de resolución de problemas. El diálogo político-institucional es la mejor herramienta y la mejor respuesta en los tiempos de crisis. Sin diálogo político, no existe democracia posible.
* Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA
