Corrupción: amenaza mundial

La relación entre las dictaduras y el azote de la corrupción es directa.

Hace pocos días en Berlín, Alemania, Transparencia Internacional (TI) presentó el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024, informe que se viene publicando desde hace 30 años y que se ha convertido en el principal indicador mundial de percepción de la corrupción.

El índice asigna una puntuación a 180 países y territorios a nivel mundial en función de las percepciones de corrupción en el sector público, para esto utiliza datos de 13 fuentes externas, incluidos el Banco Mundial, el Foro Económico Mundial, empresas privadas de consultoría y evaluación de riesgo, grupos de expertos y otros. 

Del informe se concluye que la corrupción incide y afecta directamente a la calidad de vida de la gente. Se destaca que la corrupción tiene un papel devastador en la crisis climática y pone en peligro los fondos ambientales vitales, lo que hace impostergable mejorar la protección de estos recursos, para salvaguardar a miles de millones de personas en condiciones de vulnerabilidad.

Según el estudio, los niveles internacionales de corrupción se mantienen extremadamente elevados, y los esfuerzos por mitigarlos no están dando los resultados esperados, por lo que, lamentablemente, cada vez son menos las acciones globales y regionales que se articulan para enfrentar este fenómeno.

De los 180 países y territorios analizados, en una escala de cero a 100, en la cual cero equivale a mayor corrupción, más de dos tercios obtuvieron una puntuación inferior a 50 sobre 100, el promedio global en el índice es de 43 puntos.

La corrupción agrava y combustiona las crisis que hoy enfrentamos como humanidad; la erosión de los sistemas democráticos y la presencia de los fenómenos climáticos extremos empeoran por la presencia sistémica de la corrupción, que obstruye el desarrollo sostenible de nuestros países.

Según el presidente de Transparencia Internacional (TI) François Valérian, la corrupción es una amenaza mundial en progreso que no sólo socava el desarrollo, sino también es un factor decisivo en el declive de la democracia, la inestabilidad y las violaciones a los derechos humanos.

En esta edición del Informe se destaca que la corrupción obstaculiza específicamente la realización de proyectos climáticos. Cerca de 6 mil 800 millones de personas viven en países con una puntuación del (IPC) inferior a 50, esto equivale a 85 % de la población mundial.

En lo regional, el fenómeno de la corrupción afecta la calidad de las democracias, el Estado de derecho y la confianza de los ciudadanos en la institucionalidad democrática.

Como ha señalado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, la corrupción es un problema mundial, que altera la salud de los sistemas democráticos y destruye la confianza social.

En la región, como era de esperarse, los dos países con el índice más bajo son: Venezuela, que obtuvo el peor puntaje, con tan sólo 10 puntos sobre 100 colocándose en la posición 178 de 180 países; y Nicaragua, con apenas 14 puntos, ocupando el puesto 172, ubicándose entre los 10 países más corruptos del mundo.

BALANCE

La relación entre las dictaduras y el azote de la corrupción es directa. El autoritarismo y la tiranía sólo dejan dolorosas huellas de destrucción económica y social. En estos países los sobornos y la malversación de fondos públicos son la norma, condenando a sus pueblos a la miseria.

El índice refleja una realidad que debemos cambiar o seguiremos condenados a ser la región más desigual del planeta, donde las brechas económicas y sociales seguirán ensanchándose, alimentadas por una corrupción que dejó de ser circunstancial a convertirse en un fenómeno estructural que está hiriendo de muerte a nuestras democracias.

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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