Contrapesos

El desencanto con la democracia alimenta el avance de tendencias populistas y autoritarias

Las decisiones verticales, autoritarias, incontestables e incontrovertibles de otras épocas no tienen lugar en el pluralismo democrático de hoy. Sólo el poder controla al poder, y como decía lord Acton hace más de 137 años, “el poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

En tiempos oscuros como los que vivimos, el proceso de toma de decisiones enfrenta una disyuntiva peligrosa. Los fanáticos de la autocracia sostienen dogmas para evitar la discusión pública. Los que aún creen en el debate y los controles sobre el poder, cada vez enfrentan más obstáculos para avanzar una agenda seria y equilibrada.

Lo anterior se da en un escenario de amenazas para la democracia. Ante los pobres resultados de la gestión gubernamental, crece la desafección hacia los sistemas democráticos y sus instituciones fundamentales, especialmente el Poder Legislativo, que tiene la esencial función de actuar como contrapeso al ejercicio del Poder Ejecutivo.

La verticalidad y el distanciamiento institucional en su relación con la ciudadanía, el ensanchamiento de las brechas sociales y económicas, y la creciente corrupción y su aguda impunidad son parte de un escenario sin controles mínimos que garanticen equilibrio y salud republicana.

El desencanto con la democracia alimenta el avance y la consolidación de tendencias populistas y autoritarias. Las tiranías buscan siempre lesionar la esencia y el núcleo de la democracia representativa, que es la separación e independencia de los poderes públicos.

La eliminación sistemática de los equilibrios republicanos, el atropello al Estado de derecho y la cooptación de los poderes públicos son los ingredientes perversos de una receta venenosa que busca debilitar o desaparecer a la oposición y su función básica de contrapeso del poder.

El sistema de pesos y contrapesos comprende a las distintas ramas o funciones del poder público: el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sumados a los organismos de control social y participación ciudadana, que evitan la concentración y el ejercicio arbitrario del poder, fomentando la transparencia y la legalidad.

Los mecanismos e instituciones que ejercen pesos y contrapesos son imprescindibles para garantizar su existencia, al poner límites claros e infranqueables al ejercicio del poder público a través del principio de legalidad.

El fortalecimiento democrático implica incluir como parte de los pesos y contrapesos, al ejercicio pleno de la contraloría social y la participación ciudadana, mediante medidas de control y veeduría sobre las acciones de los funcionarios y las entidades de gobierno.

Es urgente la activación de una sociedad civil que equilibre al poder, que lo fiscalice, que lo demande y que, sobre todo, salvaguarde su derecho a vivir en libertad, con respeto irrestricto de sus derechos humanos fundamentales.

BALANCE

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha señalado que la democracia evoluciona positivamente cuando la ciudadanía participa y juega un papel protagónico a la hora de tomar decisiones. Es un sistema que se construye día a día y no solamente cada cuatro, cinco o seis años, a la hora de votar.

Los pesos y contrapesos provenientes de la sociedad civil, que se manifiestan en la protesta y la denuncia pública no pueden reemplazar a las estructuras formales que cumplen dicha labor, por el contrario, deben apoyar y complementar su trabajo contribuyendo a profundizar su autonomía e independencia institucional. 

L@s ciudadan@s somos el contrapeso fundamental al poder público dentro de nuestras democracias, nuestro derecho a participar y a fiscalizar al poder es irrenunciable.   

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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