Carta Democrática Interamericana: 22 años

La Carta Democrática Interamericana CDI fue aprobada, por aclamación de la totalidad de los Estados miembros de la OEA, el 11 de septiembre del 2001 en LimaPerú. La CDI es la hoja de ruta para todo el continente, consolidándose como el principal instrumento político y ...

La Carta Democrática Interamericana (CDI) fue aprobada, por aclamación de la totalidad de los Estados miembros de la OEA, el 11 de septiembre del 2001 en Lima-Perú. La CDI es la hoja de ruta para todo el continente, consolidándose como el principal instrumento político y jurídico hemisférico, que promueve el fortalecimiento y la preservación de la democracia como un valor fundamental del sistema interamericano.

Desde hace 22 años, la CDI representa el pacto democrático más importante del presente siglo; es producto de un consenso continental histórico que certifica que todos los Estados miembros se comprometen a vivir dentro de los parámetros de la democracia, tanto en la elección de sus gobernantes, como en el ejercicio del gobierno.

Son tiempos de crisis e incertidumbre. Nuestras democracias se encuentran erosionadas y amenazadas por la violencia, la corrupción, el cambio climático, la exclusión social, la desigualdad económica y el narcotráfico.

De igual manera, se ha creado un peligroso “coctel de ingobernabilidad” con la mezcla cotidiana de polarización tóxica, fanatismo político, desinformación, ataques permanentes a la institucionalidad y una tendencia creciente de judicialización de la política.

No obstante, a pesar de los enormes desafíos que hoy vivimos, la CDI sigue viva y vigente. Con la CDI en la mano, la OEA, a través de sus Misiones de Observación Electoral, sigue asistiendo al ciclo electoral que cumple la región, brindando Informes técnicos y profesionales.

El Consejo Permanente (CP) de la OEA, órgano de representación política de los Estados miembros, de la mano de los principios y valores de la CDI, ha estado particularmente activo durante los últimos meses.

El CP se pronunció sobre la crisis política en el Perú y la sucesión tras la vacancia presidencial. Se manifestó condenando la movilización de carácter fascista y golpista que amenazo a los tres Poderes del Estado en Brasil. Abordó la crisis democrática, política y de seguridad de Haití e instó a Nicaragua a cesar sus violaciones de los derechos humanos.

Siguiendo los mandatos de la CDI, una Misión de Observación Electoral está participando en las elecciones presidenciales y legislativas adelantadas en Ecuador, en medio de un ambiente polarizado y violento; en donde incluso se asesinó a un candidato presidencial.

De igual manera, la OEA observó las elecciones generales de Guatemala. Una Misión Especial de la OEA, encabezada por el secretario general, Luis Almagro, continúa trabajando por el respeto a la voluntad de la ciudadanía de esa nación centroamericana.

Como puede verse, los nuevos problemas de la democracia contemporánea nos plantean retos y desafíos que son impostergables de atender. En este escenario, la CDI sigue siendo la herramienta multilateral más importante de la que disponemos. Cómo lo ha mencionado el secretario general de la OEA, Luis Almagro: la Carta Democrática Interamericana sigue siendo nuestra Constitución de las Américas.

  • BALANCE

Para enfrentar los nuevos desafíos, el continente requiere de líderes resilientes que se comprometan con la promoción de los valores y principios de la democracia y que estén dispuestos a la defensa irrestricta de la voluntad de l@s elector@s en cualquier parte del continente donde se presenten resistencias espurias e ilegítimas.

A 22 años de su creación, la mejor manera de honrar los compromisos y obligaciones contenidas en la CDI reside en la defensa cotidiana de los valores democráticos: diálogo, tolerancia, transparencia y rendición de cuentas, respeto a la ley y observancia irrestricta de los derechos humanos.

* Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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