Bolivia: democracia viva
Bolivia ingresa en una nueva etapa política tras dos décadas de gobiernos del MAS
La democracia verdadera es impredecible. La secrecía del voto garantiza que los electores decidan de manera libre y, en muchas ocasiones, sorpresiva. El resultado de la elección presidencial del domingo en Bolivia nos recuerda que, a pesar de los nubarrones, la democracia sigue viva y funcionando. Habrá alternancia política y, a pesar de sus enormes problemas, la nación sudamericana logró procesar sus diferencias de manera pacífica.
De manera inesperada, el candidato del Partido Demócrata Cristiano, Rodrigo Paz Pereira, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ganó la primera vuelta con 32% de los votos. Jorge Tuto Quiroga quedó segundo con 27%. El resultado dejó fuera a Samuel Doria Medina, quien obtuvo 20%, a pesar de haber liderado las encuestas durante la campaña. Andrónico Rodríguez, el candidato oficialista de la izquierda, quedó en un lejano cuarto lugar con sólo 8% de los sufragios.
Con este resultado, Bolivia ingresa en una nueva etapa política tras dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezado por su fundador, Evo Morales. El líder cocalero hizo una campaña intensa por el voto nulo. 19% del electorado, casi 1.2 millones de sufragios, votó en esa dirección atizando el conflicto entre Morales y Arce por el control de la izquierda. El MAS, controlado por Arce, obtuvo 3.15% de los votos, justo en el mínimo necesario para salvar su registro partidario.
El presidente de Bolivia, Luis Arce, reconoció los resultados: “Como Gobierno Nacional hemos extremado todos los esfuerzos para, a pesar de los permanentes ataques internos y externos de sabotear el proceso electoral, garantizar un proceso electoral pacífico y transparente. ¡Hemos cumplido!”.
En medio de la debacle, el candidato de izquierda Andrónico Rodríguez cargó con dureza contra su exmentor, Evo Morales. “Lamentablemente, para algunos dirigentes y líderes del movimiento popular fueron prioritarios sus propios caprichos, orgullos y falsas acusaciones”, escribió en X el aún presidente de la Cámara de Senadores.
Fiel a su retórica, Evo Morales acusó a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la Unión Europea (UE) de ser cómplices de su exclusión en las elecciones generales. Decenas de sus fans desplegaron un operativo de seguridad durante la elección para protegerlo de que se ejecutara una orden de aprehensión, que se mantiene vigente en su contra.
No podemos olvidar que, desde su primer gobierno en 2006, Morales ha acumulado, al menos, cinco acusaciones de abuso sexual a menores en su contra en Bolivia, además de dos acusaciones similares por las que es investigado en Argentina, donde permaneció 11 meses exiliado. Además, suma dos órdenes de aprehensión, acusado por estupro, trata y tráfico de menores, y ninguna ha sido ejecutada.
- BALANCE
Tal y como lo mencionó el jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA, el colombiano Juan Fernando Cristo, el pueblo boliviano de manera ejemplar actuó cívicamente acudiendo masivamente a las urnas. Fiel a su tradición de fortalecimiento de la democracia, la misión de la OEA se presentó nuevamente en el país con 87 observadores. De igual manera, la Unión Europea garantizó con su presencia un proceso ampliamente observado por la comunidad internacional.
Nada es para siempre. El resultado es una muestra de que la alternancia es una garantía contra el autoritarismo y el populismo. Para muestra un botón: en la Cámara de Diputados, el MAS consiguió, hasta el momento, sólo un legislador de 130. En el Senado, de los 21 asientos que puso en juego, no renovó ninguno y quedó sin representación. La baraja está abierta. Será hasta 19 de octubre cuando sabremos quién gobernará Bolivia. En tanto, la democracia en esa nación sigue viva. Ésa es una gran noticia.
