El secuestro de Guerrero

La CETEG se ha transformado en una suerte de “gobierno alterno”, que aspira a extender su “dominio” sin pasar por la vía electoral.

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

La capacidad del hombre para la justicia hace la democracia posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace la democracia necesaria.

                Reinhold Niebuhr

La negligencia y corrupción del régimen de Ángel Aguirre arrojaron a Guerrero a un precipicio de ingobernabilidad y vacío de autoridad, en el que los intereses más oscuros del narcotráfico y el chantaje sindical se han empoderado en perjuicio de una sociedad que se encuentra secuestrada por la impunidad y la violencia.

A 84 días de que se celebren elecciones en el estado sureño, el entorno de presiones ilegítimas sobre el INE se intensifica, con el propósito de cancelar los comicios y, de esa manera, profundizar la dimensión del abismo en el que se ha colocado a uno de los territorios con mayor desigualdad del país.

El presidente del Senado, Miguel Barbosa, ha señalado que se ven “enormes dificultades” para que se lleven a cabo elecciones en Guerrero, fundamentalmente porque los activistas de la CETEG se han convertido en “desestabilizadores sociales”. Ante la gravedad del asunto, el legislador consideró que el gobierno federal debería investigar si este grupo tiene vínculos con la guerrilla.

Resulta relevante que un distinguido miembro del PRD, partido que actualmente “gobierna” Guerrero, reconozca tácitamente que la inestabilidad social, la crisis de seguridad pública y la falta de credibilidad de la gente sobre el ejercicio de la autoridad no han podido ser atajadas por el gobernador interino, colocando al estado en un secuestro de facto donde la mezcla de narcos y líderes radicales mantiene un statu quo de terror e incertidumbre.

La radicalización del movimiento social derivado de la tragedia en Iguala ha intensificado una estrategia perversa para impedir las elecciones en una entidad a la que le urgen nuevos cuadros políticos para sustituir a una elite gobernante que ha comprobado día con día su incapacidad para conducir el destino de Guerrero.

Parte de la solución al complejo problema que se vive en el estado nace de reconocer, sin maquillaje, que la CETEG se ha transformado en una suerte de “gobierno alterno”, que aspira a extender su “dominio” sin pasar por la vía electoral. Tal y como aceptó el gobernador Rogelio Ortega, el proceso comicial está en riesgo porque 60% de las casillas se instalarán en escuelas que están bajo control de la Coordinadora, misma que buscará boicotear la instalación de los puestos de votación si no se les pone un alto claro y definido.

En una atmósfera violenta y de gran tensión, como lo prueba la decapitación de Aidé Nava González, precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacuotzingo, ha llegado el momento de frenar las actividades ilegales que llevan a cabo los grupos más radicales, a través de una acción de Estado que ponga a los ciudadanos en el centro de la atención, en lugar de seguir consintiendo calladamente atropellos que buscan liquidar a la democracia en la entidad.

BALANCE

Debe decirse con toda claridad: ceder a la pretensión de cancelar las elecciones en Guerrero sería tanto como aceptar que una minoría tiene licencia para secuestrar la voluntad de la mayoría de mexicanos, que a pesar de que se encuentran decepcionados por las limitaciones manifiestas de nuestro sistema de partidos, aun así saben que no existen sustitutos legítimos para la democracia como sistema de vida.

El INE ha organizado, durante 25 años, elecciones en contextos complejos y muchas veces violentos. Sin embargo, para poder hacer su trabajo en Guerrero necesita de la corresponsabilidad de todos los actores políticos. Por ello, la garantía que ha dado, desde el gobierno federal, el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, de que bajo ninguna circunstancia se suspenderán los comicios, debe acompañarse de un compromiso firme de la autoridad local a quien corresponde hacer sentir la fuerza de su gobierno. Que Rogelio Ortega siga sólo como cronista de la calamidad resulta insuficiente. Como diría Julio Anguita: “No hay democracia sin determinación”. Ante el secuestro de Guerrero llegó el momento de actuar sin titubeos.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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