Alessandra Rojo de la Vega, titular de la alcaldía Cuauhtémoc, se ha posicionado como una de las figuras más visibles de la oposición en la Ciudad de México.
A sus 39 años es, simultáneamente, la villana favorita del oficialismo —lo que paradójicamente le da proyección—, y una de las pocas opositoras que brillan con luz propia.
Su estilo valiente, confrontacional, antirrégimen, le ha atraído hostigamiento, intentos de destitución y ataques reiterados desde el gobierno local y federal.
Su capacidad de generar votos quedó probada cuando en 2024 ganó la citada alcaldía Cuauhtémoc, una de las más simbólicas y complejas de la capital del país. Abarca el Centro Histórico, zonas de alta plusvalía como Roma-Condesa, y zonas duras como Tepito.
El diario El País y varios analistas políticos ya la mencionan como una posible carta fuerte de la oposición para conservar la alcaldía y para la Jefatura de Gobierno en 2030.
Para sus seguidores es valiente, feminista, incorruptible y resistente frente al poder de Morena; para sus críticos es prepotente, clasista, y oportunista.
Con Alessandra hablamos ayer en sus oficinas de la alcaldía Cuauhtémoc. Antes que nada le pedimos que definiera el modelo de gobierno que intenta construir.
Nos dijo: “Es un gobierno cercano a la gente, sin intereses políticos o partidistas ni padrinos políticos. Aquí manda la gente. Es un gobierno feminista también, porque si una niña puede estar segura en un parque, toda una comunidad puede estar segura”.
— ¿Cuál sería el problema más urgente de la alcaldía?, preguntamos.
— El presupuesto. Si tuviéramos un presupuesto justo podríamos abordar muchos de los retos que tiene la alcaldía, respondió.
En la Cuauhtémoc viven 580 mil personas, pero transitan diariamente entre tres y cinco millones que ocupan los espacios públicos, las plazas, las calles.
“El presupuesto es injusto. No nos va a alcanzar jamás para tanta necesidad y menos después del abandono que vivimos durante 12 años de muy mal gobierno”, subrayó.
Le pedimos que nos dijera cuál ha sido su principal logro y su peor fracaso.
“Mi principal logro es que la gente confía en nosotros. De allí parte todo lo que hemos hecho. Cabe recalcar que en materia de mujeres no hay un municipio o alcaldía que haya logrado lo que nosotros.
“La estrategia integral contra la violencia, las carpetas judicializadas que son más de 130 y el acompañamiento a las mujeres, que es una causa de vida que yo tengo.
“Podría mencionar muchos logros, pero creo que el principal es estar cerca de la gente”.
— ¿Y el peor fracaso? ¿Algo que no hayas concretado?
— Me sigue fallando ser y hacer política. Ser políticamente correcta. Es lo que espera de mí la clase política. Que me reúna con ellos, tal vez que vea por los partidos políticos.
Rojo de la Vega no se identifica plenamente con ningún partido, pero dice que en 2027 le gustaría que se formara una alianza “todos contra Morena”.
— ¿Cómo es su relación con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México?
— Es buena políticamente hablando. Empezamos teniendo una buena coordinación. Todas las semanas tenemos mesa de seguridad, de coordinación de paz, en la que participan los tres órdenes de gobierno.
Más adelante dice que le ha resultado un poco difícil que en el oficialismo entiendan que coordinación no es subordinación, no es callar lo que uno piensa.
“No tengo porqué callarme ante lo que vea mal. Esto les causa conflicto, eso cuesta en estos regímenes dictatoriales a los que no les gusta que uno alce la voz”.
— ¿Buscará la reelección?
— Sí la gente quiere por supuesto que sí. Tengo muchos planes para la Cuauhtémoc que están empezando a hacerse realidad: el reordenamiento de la vía pública, áreas más verdes, mejores parques, más iluminación.
Cada semana prendemos luminarias. Ayer me tocó prender 1,200 en la colonia Juárez. Tiene que haber continuidad. “Si no me reelijo, no me voy a morir por no tener un cargo público. Podría seguir luchando como antes, desde la sociedad civil, desde el activismo”, sintetizó.
* El tema Trump no nos deja tranquilos un solo día. La posibilidad de incursiones terrestres de Estados Unidos en México para atacar a los cárteles de la droga divide a la opinión. Unos descartan que el jefe de la Casa Blanca cruce el Rubicón y cumpla su amenaza. Otros no descartan acciones militares unilaterales en territorio mexicano, tipo la captura de Maduro.
En Washington, por lo pronto, congresistas demócratas presentaron ayer un proyecto de ley para prohibir una guerra no autorizada con México.
Así de calientes andan las cosas. Barbas a remojar.
