Una novela escrita por Luis Spota en 1956 se llama Casi el paraíso. Es también el título que le pondríamos al Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Después de escuchar, casi hora y cuarto, el tono triunfalista en Palacio Nacional me sentí en Dinamarca. Qué digo yo, mejor que en Dinamarca, parafraseando al líder supremo.
La Presidenta presumió avances en materia de seguridad, economía, inflación, educación, desarrollo social… Dio cifras que se tropiezan con la realidad de los mexicanos.
Fue un ejercicio de autocomplacencia, omisiones estratégicas; un relato de “prosperidad compartida” y austeridad republicana.
Pintó un México sin huachicol, negó la influencia del narco en la vida pública y el terror que produce en la población.
Nada dijo del episodio Rocha Moya, de Enrique Inzunza, La Barredora, de Andy y El Clan, Marina del Pilar y todos los escándalos que han lastimado la imagen de su gobierno.
Mucho menos de la ausencia de la división de poderes que, bajo su mandato, se abolió en México, gracias a la complicidad de la autoridad electoral. Y es que México es un país de milagros dirigidos. Con 54% de los votos, las autoridades electorales le otorgaron al oficialismo 73% de las curules en San Lázaro. Esa “mayoría calificada” que ha permitido al régimen cambiar la Constitución a su antojo.
* Al abordar el tema de seguridad, cifró en 51% la disminución de los homicidios dolosos, habló de una baja de 33% en delitos de alto impacto. La Presidenta presumió la “primavera laboral” que viven los trabajadores apoyada en el aumento del mínimo salarial. Para respaldar su comentario destacó que de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018, el mínimo pasó a 9 mil 582 pesos mensuales en 2026. Los aplausos de los invitados a Palacio Nacional no se hicieron esperar.
Sheinbaum nunca se ha sentado a platicar con la oposición, pero ayer presumió que en México “sabemos dialogar y nos entendemos como un país democrático”.
En la parte final de su informe negó que haya división en su partido o diferencias con AMLO.
“Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos, lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, puntualizó.
* Del informe hablamos con Samuel Palma, vicecoordinador del grupo parlamentario del PRI. Nos dijo: “Los informes están cada vez más degradados, han devenido en actos publicitarios de corte partidista. No tienen sentido republicano.
“El Segundo Informe no invita a una reflexión. Tampoco promueve la construcción de acuerdos hacia la sociedad. Mucho menos fortalece la pluralidad política y la deliberación”.
Héctor Saúl Téllez, vicecoordinador económico de la bancada del PAN en San Lázaro, de plano dijo que en materia económica “no hay nada que presumir”.
“El informe habla de prosperidad, pero los números dicen otra cosa: México creció 0.5% del año pasado a éste. La inversión pública cayó 28.4% en ese lapso”, subrayó.
Puso énfasis en el siguiente dato: por cada peso destinado a la inversión física, el gobierno pagó 1.85 pesos de intereses de deuda, casi el doble de la inversión.
* Una intervención que ayer llamó la atención en la sesión del pleno de la Cámara de Diputados fue la de Luis Donaldo Colosio Riojas (MC). Con preguntas le dijo sus verdades al régimen: “¿Cuántos años más requieren para que puedan surtir recetas médicas completas? ¿Cuántos años más van a culpar al pasado si ustedes mismos son parte de ese pasado? ¿Qué han resuelto?”.
Pasó al diagnóstico: “La corrupción que juraron enterrar sigue viva y todos sabemos dónde está. La violencia sigue, los desaparecidos siguen, la pobreza sigue, la impunidad sigue…
“El poder absoluto les ha servido para imponer, para controlar, para acumular todavía más poder, pero no les ha alcanzado para resolver lo esencial”.
Y habló de “la verdad de la gente”, ésa que no sale en sus informes:
La verdad de las infancias de Nuevo León condenadas a respirar veneno por la negligente atención a las emisiones de la refinería de Cadereyta. La del aguacatero michoacano que sale a trabajar de su casa y no sabe si regresará; la verdad del quirófano cerrado en el hospital civil de Oaxaca, donde llevan meses sin insumos para operar.
La que cuentan las miles de familias de víctimas desaparecidas, que siguen esperando una respuesta del Estado.
La de millones de maestros, de policías, de personal médico que demandan salarios dignos y respeto a sus aportaciones a favor de la nación. La de las campañas anticipadas de Morena, hechas a plena luz y sin ninguna consecuencia.
Con respeto se dirigió a la Presidenta:
“Hasta ahora ha decidido administrar la herencia en lugar de corregirla; proteger a sus aliados en lugar de exigirles cuentas y poner la lealtad a su partido por encima de la justicia…”.
El tono de voz subió cuando dijo:
“Es imperdonable que en Michoacán asesinen a Carlos Manzo y que, como respuesta, Morena y sus aliados prefieran linchar a su esposa, Grecia Quiroz, en lugar de hacerle justicia a su familia”.
