Duarte se puso la soga al cuello
El caso de la Narvarte ofrece a Miguel Ángel Mancera la oportunidad de reposicionarse en las encuestas. El quíntuple asesinato sacudió fuerte a la sociedad mexicana. Desde Ayotzinapa no registrábamos tal indignación. No se entiende tanta saña. En la calle Luz ...

Francisco Garfias
Arsenal
El caso de la Narvarte ofrece a Miguel Ángel Mancera la oportunidad de reposicionarse en las encuestas. El quíntuple asesinato sacudió fuerte a la sociedad mexicana.
Desde Ayotzinapa no registrábamos tal indignación. No se entiende tanta saña. En la calle Luz Saviñón hubo agresión sexual, tiros de gracia, muerte a sangre fría.
El acto de barbarie —no se le puede llamar de otra manera— se cometió en la capital de la República. Esa es la jurisdicción del jefe de Gobierno.
A él le toca resolver el multihomicidio. No deben quedar dudas de quién los mató y por qué, sin descuidar el debido proceso.
Ya ve que luego los sueltan.
- El hecho de que el fotoperiodista Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera, dos de las víctimas, huyeran de Veracruz después de ser acosados, hostigados, amenazados, jaló los reflectores hacia Javier Duarte, gobernador de esa entidad.
El clima de hostilidad que viven los informadores en el estado; los 11 periodistas muertos en lo que va de su gestión; su diarrea verbal al insinuar que entre los reporteros hay cómplices y beneficiarios de las fechorías de los malosos, lo dejaron muy mal parado.
La ocurrencia de pedirles que se “porten bien”, le puso la soga al cuello.
De todo eso, el jefe de Gobierno no tiene culpa alguna. Pero es un axioma que los reflectores sobre Duarte le han quitado presión y lo han mantenido al margen del ríspido debate sobre la masacre de Luz Saviñón.
La captura de uno de los tres multihomicidas ayuda a relajar la presión, pero al mismo tiempo le da otro sesgo al móvil del crimen. La hipótesis de los sicarios enviados por el gobierno de Veracruz a eliminar a Espinosa para vengar imágenes incómodas del fotoperiodista se debilita.
El detenido se llama Daniel Pacheco Gutiérrez. Es originario del Distrito Federal. Estuvo internado más de ocho años en el Reclusorio Norte por robo y violación. Lo detectaron por las huellas dactilares.
Lo van a procesar por feminicidio; homicidio y robo agravado en pandilla. Admite haber robado a las víctimas, pero niega haber participado en las ejecuciones.
Seguramente a estas horas ya “cantó” lo que sabe de sus sanguinarios cómplices.
- Mancera es el candidato natural del PRD en 2018. Todas las figuras ya abandonaron ese partido. Se fue Andrés, se fue Cuauhtémoc, se fue Marcelo.
El amarillo atraviesa una crisis tan aguda que su presidente nacional, Carlos Navarrete, puso a disposición su cargo.
La caballada amarilla no está flaca. Está raquítica.
- El jefe de Gobierno del DF fue destapado por Carlos Navarrete para 2018. El lanzamiento lo apoyó el senador Miguel Barbosa, presidente de la mesa directiva de la Cámara alta. Es la mejor carta. La única que hay.
Pero, hoy por hoy, no está en su mejor momento. Se esfumó la popularidad que lo llevó a ganar con 63% de los votos el cargo que ocupa. Siendo abanderado de la izquierda, ganó hasta en Lomas de Chapultepec.
Llegó el Hoy No Circula los sábados, el aumento de dos pesos al Metro, el desastre de la Línea 12, los muertos del Heaven, los bloqueos de Reforma, el hartazgo y, con ello, la caída en las encuestas.
Mancera entendió su situación. Dio un golpe de mano al pedir la renuncia a todo el gabinete. Logró llamar la atención, pero no le alcanza para reposicionarse.
El caso Narvarte caló hondo no sólo en los capitalinos, sino en todo el país. “Si lo resuelve, se va a las nubes”, nos dijo el diputado veracruzano del PRI, Alejandro Montano, especialista en cuestiones de seguridad.
Hay caras nuevas en el PRD. Buenos prospectos. Armando Ríos Piter, Zoé Robledo y Silvano Aureoles. A los dos primeros les falta madurar. El segundo se prepara para gobernar Michoacán. Será su prueba de fuego. Si la pasa, entra en ligas mayores.
- De 2018 hablamos en el programa Arsenal de Excélsior Televisión, con Raúl Flores, presidente del PRD en el DF, y uno de los candidatos a la coordinación del grupo parlamentario amarillo en la ALDF.
El hombre es cercano a Mancera. Sobra decir que es su gallo para la próxima elección presidencial.
— ¿El idóneo?
— No tendría por qué ocultarlo. Creo que sí. No veo otro en el PRD. Hay compañeros valiosos en el partido, pero de allí a que sepan enfrentar una crisis… a Mancera le ha tocado enfrentar varias. Allí sí necesitamos un político con capacidad de decisión y que sea menos analógico.
Con Flores hablamos del retroceso del PRD en la Ciudad de México. Era bastión del amarillo. Controlaba la Asamblea Legislativa y casi todas las delegaciones.
En junio pasado sólo ganó seis de 16 demarcaciones. Morena, como partido, es primera minoría en el órgano legislativo local.
¿Pasó por su mente renunciar ante esos resultados?, preguntamos.
— No, hubiese sido incorrecto dejar el partido al garete. Nunca hubo una petición formal en ese sentido.
- Moraleja de la semana (cortesía de Leonardo da Vinci): “El hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos”.