Periodismo: veraz, pero no neutral

Cuando una reportera de 68 años admite que una decisión sobre su trabajo le costó varias noches de insomnio, conviene escucharla. El lunes 19 de octubre, Christiane Amanpour, uno de los rostros más visibles de las noticias internacionales, anunció que en junio de 2027 dejará CNN, “mi socio durante 43 fantásticos años”. No ofreció una explicación específica. Los hechos, en cambio, hablan por ella.  

Nacida en Londres, llegó a CNN en 1983 y se ganó fama de fearless cubriendo las guerras del Golfo y de Bosnia. De 1992 a 2010 fue la corresponsal internacional en jefe de la cadena, y pasó también por 60 Minutes en CBS y por This Week en ABC antes de volver a casa con un programa propio. 

Su prestigio llegó a Hollywood. Se interpretó a sí misma en Iron Man 2 y en la serie televisiva Gilmore Girls ofrece consejo a una joven protagonista, recién egresada de Yale, donde fungió como editora de la gaceta universitaria. En corto, Amanpour es un referente global de la cultura pop, pero sólo quien funge como autoridad en su quehacer puede ser, a la vez, chiste y homenaje.  

Su discurso más recordado llegó en 2016, cuando el Comité para la Protección de los Periodistas la honró. Dijo que jamás imaginó pedir, desde un escenario de Nueva York, por la libertad y la seguridad de la prensa estadunidense, y lo atribuyó a la retórica de Donald Trump contra los medios. Una década después esa advertencia se convirtió en profecía.

Su despedida llega semanas después de que Paramount Skydance tomara el control de Warner Bros. Discovery, matriz de CNN. Por lo demás, CNN y su histórico competidor, CBS News, operarán bajo la misma familia: Larry Ellison, magnate tecnológico, cofundador de la empresa Oracle, y su hijo David. Ambos son aliados cercanos de Trump, un crítico frecuente de la cadena. 

Amanpour es la primera figura importante de CNN en irse desde el cambio de dueño. Hay que ser justos. Nada indica que la compra motivara su decisión. Los Ellison, además, han prometido independencia editorial. Bueno, todos los dueños de medios prometen eso y hacen otra cosa.

En ese sentido, las despedidas, como las buenas novelas, tienen lecturas latentes. Cuando se cerró la fusión, Trump dijo estar contento, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, deseó que Ellison tomara la cadena cuanto antes. A 11 días de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, la salida del rostro más reconocido de CNN funciona como señal de alerta: ¿cabrá el periodismo incómodo cuando el dueño tiene amigos en el poder?

El periodismo independiente pierde un escudo simbólico dentro de una gran cadena. Amanpour es, quizás, la mejor entrevistadora de la actualidad. No importa si tiene en una salita de un estudio a jefes de Estado, científicos o ciudadanos de pie. Sus entrevistados contaban sus historias u ofrecían información porque recibían las preguntas adecuadas. Así de sencillo y así de complicado.

Hay, por supuesto, otras lecturas. Algunos espectadores proisraelíes la criticaron durante años por considerar su cobertura de Gaza demasiado inclinada hacia los palestinos. Queda, sin embargo, su icónica postura profesional: el trabajo del periodista “debe ser veraz, pero no neutral”. Convendría grabar esa máxima en las paredes de las redacciones. 

CAJA NEGRA

Caracas se mueve. Faltan meses y más negociaciones, pero aparentemente Venezuela va camino a elecciones libres. Escuché en Bruselas una afirmación sobre la geopolítica de nuestros días: “No nos gustó la invasión de Estados Unidos a Venezuela, pero tampoco nos gustaba Nicolás Maduro”.