Pasado, presente y futuro de la democracia
Hombre de una estatura fundamental para el surgimiento y el desarrollo de nuestra democracia, Cuauhtémoc Cárdenas fue objeto de un homenaje el jueves pasado en el Palacio de Minería de la UNAM. Dado su amplio andar político y su lucha permanente a favor de los derechos ...
Hombre de una estatura fundamental para el surgimiento y el desarrollo de nuestra democracia, Cuauhtémoc Cárdenas fue objeto de un homenaje el jueves pasado en el Palacio de Minería de la UNAM. Dado su amplio andar político y su lucha permanente a favor de los derechos fundamentales de la sociedad, hablar exclusivamente sobre la figura del ingeniero Cárdenas estaría más que justificado. Sin embargo, el referido encuentro dio paso al coloquio Democracia y futuro de México, en el cual expusieron sus ideas varios especialistas como Clara Jusidman, Sergio García Ramírez, Rolando Cordera, María Marván y Flavia Freidenberg, entre otros.
El fraude de 1988 detonó las condiciones para instalar un sistema de elecciones libres y justas. Sin embargo, el consenso es que los votos los empezaron a contar los ciudadanos en lugar del gobierno, pero los resultados de las elecciones han arrojado gobernantes decepcionantes. De ahí el llamado de atención de Cárdenas: “Una democracia sin igualdad no es democracia. Si no hay igualdad ante la ley, ante la sociedad, ante las oportunidades, dentro de un Estado de derecho, pues no podemos calificar ese sistema político, social, económico, como una democracia”.
La doctora Freidenberg fue más allá al subrayar la necesidad de fortalecer las instituciones, pero también los liderazgos en el marco de la cultura democrática: “Tenemos que pasar de democracias sin demócratas, a democracias con demócratas” […] El Estado de derecho significa que no nos dejamos gobernar por lideratos autocráticos ni por mesías”.
Va otro dato desmoralizador y de atención urgente: a la par de la creación de las comisiones de derechos humanos, la delincuencia organizada ha extendido su influencia y alcance al extremo de no sólo tocar las puertas del Estado, sino de ingresar a los despachos de altos funcionarios para coordinar acciones criminales.
Por otra parte, Cárdenas expuso el hecho de que no se puede hablar de democracia a cabalidad sin un reparto justo y equitativo de la riqueza: “Si estamos rezagados en el desarrollo económico, si estamos rezagados en la utilización de todos los instrumentos que nos dan la nueva tecnología, la nueva ciencia, pues tampoco vamos a poder tener una democracia que podamos calificar como tal y que, efectivamente, tenga entre sus diversas cualidades el ser igualitaria”.
A manera de conclusión al citado coloquio, y como un repaso de las décadas recientes, Cuauhtémoc Cárdenas apuntó: “Creo que este homenaje debe ser para todos aquellos que han contribuido para que avance la democracia en nuestro país. No es desde ningún punto de vista una cuestión individual, tampoco una cuestión de un grupo reducido, sino que lo que se ha logrado, de cualquier fecha que queramos, el 68, el 88, es la contribución de mucha gente a la que le debemos reconocimiento por haber participado en distintas formas en impulsar los cambios con carácter democrático y en plantearse también cómo superar los obstáculos que todavía hoy enfrenta la democracia en nuestro país”.
CAJA NEGRA
Con Salvador Dalí detestaba el muralismo. Para el pintor catalán, el mayor y celebradísimo movimiento artístico mexicano tenía una importancia igual a cero. Argumentaba apreciar “más arte” en La joven con el arete de perla (circa 1665), un cuadro de 46.5 × 40 centímetros, que en esos grandes frescos comisionados por José Vasconcelos. En 2001, acaso con similar voluntad, Lucian Freud pintó el retrato de la reina Isabel, un lienzo de apenas 23.5 x 15.2 centímetros, medidas ridículas y acaso insultantes para los parámetros de la realeza británica. Se trata de un lienzo en el que únicamente figura el rostro de Isabel II, con expresión severa y mirada penetrante, pero perdida en sus pensamientos, que, ciertamente fueron demasiados. Nada mal para una de las mujeres más poderosas de la historia. Nada mal, tampoco, para un nieto de Sigmund Freud.
