Antihéroes
La ciudad de Albuquerque, Nuevo México, donde se desarrolla Breaking Bad, develó un par de estatuas de bronce en honor a la serie, querepresentan las figuras de los personajes White y Pinkman.
Pensé en Sherlock Holmes, acaso el padre de todos los detectives, por una noticia reciente sobre Breaking Bad, la serie cuya vigencia en Netflix es todo un suceso. Como escritor, Arthur Conan Doyle es un clásico de la literatura y sus alrededores gracias a Sherlock Holmes y, en buena medida también, a su amigo y biógrafo, el doctor Watson. Por su parte, los principales protagonistas de Breaking Bad, Walter White y Jesse Pinkman, lograron una conexión única con los espectadores, pese a tratarse de un par de delincuentes novatos que forjan mito y humor negro con el transcurrir de los capítulos.
Según consta en sus respectivas historias, la primera pareja resuelve crímenes aparentemente “indescifrables” mediante complejos procedimientos, tanto científicos como intelectuales. La segunda opera en las narices de las autoridades y con mucha suerte, no obstante sus torpezas.
En el caso de Holmes, éste muere, lo que en su momento provocó numerosísimas protestas. Pero su creador lo “revive” en un relato posterior, obligado por las demandas de sus lectores. La referida serie tiene una película, El camino, a manera de continuación y punto final, y su precuela, Better Call Saul, también preferida por el público, sigue vigente en la referida plataforma de streaming.
En 1990 abrió el Museo Sherlock Holmes, en Londres, precisamente en el 221B de Baker Street, cuya estación del Metro tiene mosaicos con la clásica silueta del investigador, con gorra y pipa. Desde hace unos días, la ciudad de Albuquerque, Nuevo México, donde se desarrolla Breaking Bad, develó un par de estatuas de bronce en honor a la serie, que representan las figuras de los personajes White y Pinkman.
Todas las hazañas de Holmes han sido celebradas durante más de un siglo en un sinnúmero de ediciones, además de las adaptaciones a las pantallas grande y chica, que de repente nada tienen que ver con los argumentos originales. Otra cosa es el cincuentón Walter White, de verdad un genio, pero aburrido, profesor de química al que le quedan meses de vida debido a un agresivo cáncer de pulmón. Así, da un giro radical con la intención de dejar una buena herencia a su familia y aprovecha sus conocimientos para “cocinar” anfetaminas, el mejor de los productos, según traficantes más avezados, todo con la ayuda de un exalumno suyo, Jesse Pinkman, adicto a sustancias prohibidas.
Con Holmes, hay un héroe con una misión por delante. Breaking Bad muestra a un par de criminales a los que el espectador, en el fondo, les desea que les vaya bien, prototipo de antihéroes prodigio. Que estos mencionados personajes que nunca existieron hayan sido honrados con un museo y sendas estatuas sólo nos habla del seductor poder de la ficción.
CAJA NEGRA
Con la adelantadísima sucesión presidencial, hoy en día no parece haber declaración o momento sin que apeste a campaña. Por un lado, Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard. Por el otro, la alianza opositora con rostros y voceros como Alito Moreno, presidente del PRI, o Jorge Romero, coordinador del grupo parlamentario PAN.
El primero y su bocota, ya cuando se dan a conocer audios suyos, ya cuando sale a declarar cualquier barbaridad. El segundo no se queda atrás, asociado al llamado Cártel Inmobiliario que por años ha operado en la demarcación Benito Juárez. Ante ello, el diputado blanquiazul tuiteó: “Las intimidaciones y campañas negras de Morena no nos van a amedrentar […] Lo que quieren hacer es atacar a la oposición, porque en 2024 les vamos a ganar la CDMX”.
¿Y qué tal el secretario de Gobernación, Adán Augusto López?, quien podrá tener la conciencia muy tranquila, aunque nadie olvidará el “escupitajo” que le dio en la cara a una madre de una desaparecida. Ese “yo tampoco confío en usted” le quedará a López como estigma en la frente.
