El aeroplano
Las situaciones extremas tienen la virtud de convertir a simples ciudadanos en expertos de cualquier materia. En una crisis financiera todos somos economistas de altos vuelos, en elecciones controvertidas o, para el caso nuestro de 2018, indiscutibles nos transformamos en ...
Las situaciones extremas tienen la virtud de convertir a simples ciudadanos en expertos de cualquier materia. En una crisis financiera todos somos economistas de altos vuelos, en elecciones controvertidas —o, para el caso nuestro de 2018, indiscutibles— nos transformamos en expertos en comicios y contabilidades electorales.
En la plaza de toros sabemos más que Ponce. En el accidente del vuelo de Aeroméxico de Durango a la ciudad capital, desde el gobernador del estado hasta el secretario de Comunicaciones y Transporte devinieron técnicos expertos en aeronáutica.
En lugar de informar fríamente de los hechos reales que, afortunadamente, no arrojaron pérdidas humanas, se pusieron a hurgar en las causas del accidente, que según la experiencia indica suelen tardar meses y a veces años en esclarecerse.
Hay que esperar largos peritajes y analizar todos los datos de las llamadas cajas negras que en realidad son anaranjadas. El secretario del ramo, que no se caracteriza, precisamente, por su retórica coherente, se apresuró a afirmar que no se descartaba la posibiliadad de un error humano de la tripulación.
Éste es un argumento con frecuencia visitado por las autoridades en los desplomes de aeroplanos. Después de todo, los pilotos casi nunca pueden defenderse. Es muy fácil encontrar al culpable entre los muertos.
Sin embargo, en este caso la posibilidad de un error humano no debe descartarse porque los estrictos protocolos de la navegación aérea, en todos los aeropuertos del mundo, concentran la autoridad en los encargados de la torre de control.
Son ellos los que autorizan que un avión salga de plataforma, se traslade a pista y da permiso de despegar. Lo mismo pasa con los aterrizajes. Si el encargado de la torre de control determina que no hay condiciones de visibilidad o meteorológicas para que un avión aterrice lo manda a lo que se llama un aeropuerto alterno, para molestia de pasaje y tripulación y para su seguridad.
El avión de Aeroméxico fue autorizado para despegar en condiciones climatológicas, evidentemente, adversas. Pero para llegar a esa conclusión es necesaria una minuciosa investigación, que incluye el estado mecánico del aeroplano, entre otras cosas. Su historial de mantenimiento, las conversaciones entre cabina y torre. Todo eso se necesita para un peritaje confiable. Y exige un deslinde de responsabilidades.
PILÓN: Lo que hace 23 años, cuando perdió la gubernatura de Tabasco, nuestro hoy virtual presidente llamó a un paro cívico en su estado para que los usuarios de energía eléctrica no pagaran el servicio y bloquearan los pozos petroleros. Ahora, Andrés Manuel anuncia que perdonará los adeudos que tengan los tabasqueños por el servicio de luz.
No sabemos el monto de tan magnánima idea. Lo cierto es que solamente se aplicaría, en su caso, a Tabasco. Los habitantes de otras entidades, particularmente los de Mexicali, Sonora, Sinaloa u otras entidades en los que la energía eléctrica es cara e indispensable, quieren que el beneficio sea para todos.
Otros sectores de la economía, que también consumen electricidad, como los empresarios, dicen que todos coludos o todos rabones.
