Ring, ring, llama el amor

¡Bueno, bueno, bueno! ¿Con quién quiere usted hablar? No, aquí no es estanquillo ni conozco a ese Pepillo al que quiere usted llamar. CriCri, El Teléfono. Nos han tratado ...

¡Bueno, bueno, bueno! ¿Con quién quiere usted hablar?

                No, aquí no es estanquillo ni conozco a ese Pepillo

                al que quiere usted llamar.

                Cri-Cri, El Teléfono.

Nos han tratado de engañar confundiéndonos con el tema de la Tarifa cero en la conducción de señales de telefonía celular. Comunicadores, unos de buena fe y otros de buen estipendio, nos dicen que en la resolución de la Suprema Corte desapareciendo la Tarifa cero en esas llamadas no ganó Slim, sino los consumidores, es decir, nosotros. Trato de ponerlo en claro para que yo lo entienda: cada vez que hago una llamada telefónica de mi celular, que opera la compañía AT&T, al teléfono de mi hija, que es de Telcel, la gringa le tendría que pagar a la mexicana por llevar la señal a feliz término. En el marco de la llamada Reforma en Telecomunicaciones, el Congreso decidió que para animar la competencia entre operadores de telefonía, el proveedor del enlace final de cada llamada debería recibir cero pesos. La decisión, si no abarató las tarifas telefónicas del celular, al menos contuvo su incremento. Ahora, la SCJN decidió que el Congreso no tenía autoridad  para establecer esto, que es facultad del IFT.

Los opinadores bien intencionados y un señor Contreras, que cobra por presidir el IFT, han salido en programas de radio para decir que eso beneficia a los consumidores, que el IFT va a fijar la tarifa que una telefónica pagará a otra por cada llamada terminada y que aún no sabemos de a cómo va a ser el brinco. El cordero propiciatorio del Congreso entonces fue Telcel, por ser preponderante, esto es mayoritario, en el mercado. El criterio de la preponderancia en el mercado, para que usted y yo lo entendamos, en la Reforma de Telecomunicaciones significa castigar a los que con osadía, capital, sentido nacionalista, previsión y planeación apostaron al desarrollo. Así, Emilio Azcárraga Vidaurreta hizo en preponderancia “la voz de la América Latina desde México” y en preponderancia expandió su red de microondas, y su preponderante hijo, Emilio Azcárraga Milmo, obligó a los presidentes —de LÓpez Portillo para acá— a integrar un sistema satelital mexicano. Ahora, los preponderantes Televisa y Telmex —que de diferentes formas arriesgaron su capital y su futuro en el desarrollo de las comunicaciones—, según la reforma,  están obligados a prestar sus postes, antenas, infraestructura a cualquier advenedizo que como usted o como yo queramos arriesgar nuestra lana con menos riesgo en un negocio que no entendemos, pero para el cual tenemos patrocinio. Del erario. No hay nada gratis. Los gringos dicen que el lunch nunca es gratuito. En el norte le llamamos, por ósmosis, el lonche. Si Telcel, Telmex, América Móvil, Carso o como quiera llamarse va a recibir unos centavos por cada llamada que yo le haga a mi hija, esa lana no va a salir del bolsillo nada magro de AT&T.

Alguien lo va a pagar. Adivine.

PILÓN.- Grato es saber que el brazo de la justicia mexicana alcanzó a una señora que, dicen, mantenía amoríos con el exgobernador de Veracruz y algunos otros personeros del poder del estado tan maltratado. Malo que con un mínimo pago haya salido de la cárcel. Bueno es estar al tanto de que la señora Karime Macías esté disfrutando del amargo pan del exilio en un verano europeo, no exento de peligros de ataques del terrorismo. Peor es que, por lo que la señora sabe de los manejos del dinero a cargo de su marido, no será tocada ni con el pétalo de un Fortín de las Flores, porque tendría graves salpicaduras. Muy bueno es que Javier Duarte esté haciendo huelga de hambre: igual que la rasurada de Guatemala, le hace falta. Esta columna propone que, así como a la huelga de hambre de Carlos Salinas de Gortari, le mandemos su botellita de agua. Evian, desde luego, porque la San Pellegrino le cae mal por gasificada.

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