Con el poder de su firma

La primera orden ejecutiva de Trump no fue escrita y consistió en cambiar el color de las cortinas del Salón Oval.

Soy tuyo, porque lo dicta un papel...

                Julio Rodríguez, El mar y el cielo.

En las últimas semanas, los mexicanos hemos integrado a nuestro diccionario cívico las palabras orden ejecutiva, a raíz de los despropósitos que con esa protección legal ha cometido el presidente Donald Trump.

El concepto de orden ejecutiva ni es nuevo ni es exclusivo de Estados Unidos. En México se llama gobernar por decreto. Se trata del privilegio que tiene el titular de cualquier Poder Ejecutivo para emitir un decreto sin tener que pasar por el filtro y la discusión del cuerpo legislativo. Las órdenes ejecutivas pueden o no ser emitidas por escrito. La primera orden ejecutiva de Trump no fue escrita y consistió en cambiar el color de las cortinas del Salón Oval de la Casa Blanca, que eran de color de rosa, por el color favorito de Trump, dorado, antes de la mudanza del nuevo mandatario.

Las subsecuentes órdenes ejecutivas de Trump han levantado las ámpulas sociales de las que estamos al tanto, desde el infame muro hasta el veto a la entrada de viajeros de los países de mayoría musulmana... Franklin D. Roosevelt es el presidente que más órdenes ejecutivas ha emitido, tres mil 721; es notable, entre ellas, la de 1941, que ordenó el confinamiento en campos de concentración de los japoneses/americanos luego del bombardeo de enero de 1941 a Pearl Harbor. El presidente Obama emitió 277.

Una orden ejecutiva no requiere de la aprobación del Congreso ni puede ser revertida por él. Estamos viendo estos días que el Poder Judicial puede suspenderla y, en su caso enviar el tema a la Suprema Corte de Justicia, Trump puede cancelar las órdenes ejecutivas de Obama, quien suceda a Trump podrá anular las órdenes ejecutivas de éste. Todo es, con el poder de su firma.

La figura puede ser anacrónica, y en cierta forma antidemocrática, puesto que en esencia contradice el concepto de la división de poderes que es sustento esencial de la democracia. Mientras no se modifique, seguirá ahí y le dejará al Presidente —de aquí, allá o acullá­—, el privilegio de hacer lo que considere mejor.

PILÓN.- Salvador, el general secretario, Cienfuegos, de la Defensa Nacional, fue enfático en subrayar ayer la lealtad de las Fuerzas Armadas al Estado Mexicano y a su Presidente. En estos tiempos aciagos en lo interno y en el exterior, era una postura más necesaria que lo meramente retórico. El domingo veremos si ha permeado y si los mexicanos van, bajo una bandera u otra, unidos en pro de la dignidad y la justicia. Por otro lado, el infame muro ya comenzó a sufrir tropezones. En los 23 años que tiene de existir en un tercio de nuestra frontera común, el muro fronterizo no ha servido para nada. Los optimistas del equipo de Trump estiman que en dos años estará listo.

¿Será?

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