El tiempo pasa, y no te puedo olvidar
Los procesos internos de los hoy en día llamados tres principales partidos encarnan un anticipo de las elecciones: un fenómeno electoral chueco...
La tradición oral de procesos y procedimientos políticos en México afirma que cada proceso electoral que celebremos es en esencia un ensayo de lo que será el que le sigue, si el que le sigue es de magnitud menor.
Si esto es cierto, y yo creo que lo es, los procesos internos de los hoy en día llamados tres principales partidos políticos para la selección de sus candidatos a las elecciones del próximo junio encarnan el anticipo de cómo serán las elecciones de junio: un fenómeno electoral chueco, mugroso, tramposo y antidemocrático.
Tres ejemplos, escogidos al azar pero emblemáticos.
Partido Acción Nacional, elección de “la base” del partido para nominar al candidato a la gubernatura de Nuevo León. En cuestión de dos semanas la puntera en todas las encuestas para ser la abanderada de su partido, Margarita Arellanes, alcaldesa con licencia de Monterrey, conocida por sus extravagancias tanto en el gasto personal superfluo como en la mojigata manifestación de religiosidad mocha y tonta, se convirtió en la precandidata repudiada por su partido. Iba hace un mes a la cabeza de las preferencias en intención de voto y el domingo por la noche tuvo que felicitar a su adversario. ¿Qué sucedió? Las tribus del panismo regiomontano, molestas con razón por la arrogancia y prepotencia de la señora Arellanes, le quitaron los votos de municipios claramente panistas como San Pedro, San Nicolás o Monterrey, y la hundieron. El día de la votación hubo acarreo, compra de votos, trampas, alianzas, traiciones y zancadillas. En el más puro estilo del PRI.
Ejemplo dos. En el más puro estilo del PRI, las tribus del perredismo nacional se hicieron de todas las posiciones cómodas rumbo a las elecciones, dejando fuera a Marcelo Ebrard y sus aspiraciones a cubrirse con el fuero de una diputación plurinominal y cortando de tajo las aspiraciones para lo mismo del profesor René Bejarano, que esperaba ver pagadas sus traiciones con premio inmerecido.
Ejemplo tres. Estado de Guerrero. El híbrido político que desde su nacimiento hizo el PRD con el PRI hizo todos los malabares posibles para sacar de la jugada a lo que queda de Aguirre Rivera y su prole. El hijo favorito ya no será candidato del PRD a la alcaldía de Acapulco.
Las siglas de los partidos son diferentes; los procedimientos son los mismos. Componendas y alianzas, trampas y zancadillas. La llamada Reforma Política dejando de lado a cualquier asomo de candidaturas independientes, ciudadanas decentes y pobres. La partidocracia repartiéndose el pastel.
Puesto que esto ya no tiene remedio hay que admitir que las elecciones de junio volverán a ser una edición corregida, aumentada y mejor repartida, de las elecciones que organizaban en la Secretaría de Gobernación y otorgaban prebendas a quienes prebendas habían merecido.
¿Usted piensa que eso es distinto hoy en día?
