Antes, antes, un antes que parecía eterno, pero no. El antes como justificación de todos nuestros males se desvanece con rapidez. Vamos a un retrato general. El bono demográfico, esa condición excepcional en la cual los brazos jóvenes abundan y que dura un par de décadas, estaba allí cuando llegaron al poder. Nada hicieron para fortalecer un sistema de pensiones que aprovechara los años pasajeros de esa abundancia que, desaprovechada, constituye una pesadilla para los gobiernos. Los ejemplos los tenían frente a las narices —Italia, España y la propia China— que deprimieron tanto su tasa de crecimiento demográfico que cayeron por debajo de la tasa de reemplazo: 2.1 hijos por mujer en edad fértil. Ahora ya estamos en 1.6 y recuperarla es muy difícil.
Pero claro, con el avejentamiento poblacional surge en todas las sociedades una explosiva necesidad de financiar los cuidados. Para las infancias se necesita, según los estándares internacionales, uno por cada ocho infantes, o sea alrededor de 1.2 millones de cuidadores. En adultos mayores es exactamente la misma ratio 1/8, México está en 1/51. De nuevo, más de dos millones de personas abocadas a esos cuidados de los mayores de 65 años. España y otros países tienen un sistema de atención en casa que evita la construcción de casas de retiro y hospitales. Todo se enfoca en dar seguimiento al adulto mayor. Para personas con alguna discapacidad la proporción es una por cada dos. Necesitaríamos casi 3 millones de cuidadores. Total: con 46% de los mexicanos en alguna de esas categorías, necesitaríamos alrededor de 5.5 millones dedicados a los cuidados. ¿Humanismo mexicano, dónde andas? Si a eso le agregamos la desaparición de las escuelas de tiempo completo y los comedores familiares —que despejaban tiempo para las madres trabajadoras— el panorama es desolador.
Por no haber enfrentado con seriedad la construcción de sólidos sistemas de pensiones, ahora 72% del ISR se va en pensiones. Somos, de nuevo, el último lugar en recaudación de los países de la OCDE. El ISR, un impuesto madre, inyectando oxígeno a la falta de previsión. No hay muchas soluciones, o se eleva la edad de retiro o se recurre a un gravamen especial. Pero nada, ¿primero los pobres? Valdría la pena revisar el costo de las pensiones de IMSS, ISSSTE y por supuesto Pemex. Esos tres conjuntos hacen inviables a las instituciones. Por eso durante la gestión de Fox se dieron los primeros pasos para caminar hacia el sistema universal de salud, hoy en ascuas. Por eso la carencia en servicios de salud pasó de 18.8% en 2016, a 44.5%. En Chiapas es 76 por ciento.
En el interminable “antes”, 2006, México llegó a exportar más de dos millones de barriles al día. Hoy estamos en el nivel de hace cinco décadas, poco más de un millón. Importamos 75% del gas natural. ¿Soberanos? Los de “antes” nos sacaron de la pesadilla de nuestro déficit comercial con EU, lograron llevarnos a ser la primera potencia exportadora a ese país. Pero hoy México tiene un déficit comercial con China de más de 123 mil mdd. Y el esperanzador nearshoring que, por simple geografía, nos llevaba a un lugar privilegiado, está atorado por dos motivos centrales: la demanda de energía renovable que los del esplendoroso “ahora” no han encarado. Brasil tiene 91% de energía renovable y México 22%. Nos ganan, y por mucho, Argentina, Vietnam, Perú, Chile y Colombia. Ninguno tiene frontera con Estados Unidos. ¿Y el sistema de impartición de justicia?, más de 90% de los homicidios dolosos quedan impunes, se invierten cinco pesos por persona al día. Consecuencia, los inversionistas huyen de un país que inventó un sistema de administración de justicia sujeto a una extraña “votación”. En el Rule of Law Index caímos 2.8% y estamos en el lugar 121 de 143. Y en el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión estamos entre los países de “alta restricción”. Por donde se le vea, crecimiento, deserción escolar, empleos formales, movilidad, etc.
El “antes” se colapsa.
