“Ojos” de Morena
Todo apunta a que el jefe delegacional en Tláhuac, Rigoberto Salgado, integrante del partido Morena y cercano a varios de sus candidatos en la ciudad, sea, cuando menos, cómplice del crimen organizado. Las investigaciones que las autoridades de la Ciudad de México han ...
Todo apunta a que el jefe delegacional en Tláhuac, Rigoberto Salgado, integrante del partido Morena y cercano a varios de sus candidatos en la ciudad, sea, cuando menos, cómplice del crimen organizado.
Las investigaciones que las autoridades de la Ciudad de México han realizado en su contra por el vínculo con el grupo delictivo Cártel de Tláhuac han revelado, poco a poco, lo descompuesta que se encuentra su administración y su pertenencia al grupo de Felipe de Jesús Pérez, El Ojos, abatido en la misma demarcación en un operativo de la Marina, sin precedente para los capitalinos, en julio del año pasado.
En este mismo espacio, recién ocurrido el incidente, referimos la inminente posibilidad de que el cártel de El Ojos se hubiera incrustado en Morena y financiado sus campañas en la capital.
Ahora esta misma semana el contralor del Gobierno de la Ciudad de México, Eduardo Rovelo, confirmó, con su investigación, que Salgado y otros 17 funcionarios de la demarcación utilizaron recursos públicos para la construcción del restaurante La Carretera del Pacífico, el cual funcionaba como centro de operaciones del cártel. Entre sus investigaciones también encontraron la evidencia de que la hermana del funcionario, Araceli Salgado Vázquez, es propietaria del 49% del mismo restaurante.
Cubrirse los ojos para no ver la realidad es una pobre manera de negarse a reconocerla. Un grupo importante del crimen organizado que opera en la ciudad entró a través de la delegación Tláhuac y fue bajo el cobijo del partido Morena, en donde, por consentimiento u omisión, sus miembros apoyaron a grupos delictivos.
Pero eso no es todo. Pese a las pruebas en su contra, Rigoberto Salgado es protegido por su grupo político, quienes, además, lo están recompensando con una candidatura a diputado local por el primer Congreso de la ciudad. Es la materialización de la amnistía a los criminales proclamada por López Obrador, es premiar a quien ha sido evidenciado por su vínculo con el narcotráfico.
Salgado utilizó recursos públicos para construir la guarida del grupo criminal, que no terminó su reinado con el abatimiento de El Ojos, pues sus herederos se hicieron del imperio al sur de la ciudad.
Apenas ayer fue capturado en la misma delegación su hijo Kevin Pérez, quien, haciendo gala de la ideología del crimen, se exhibía en un coche de lujo disparando al aire y después en contra de una patrulla.
Todos los hechos demuestran que Salgado es cómplice del crimen organizado, incluso, que lo ha financiado con recursos públicos de la demarcación y que su familia está envuelta en esta trama de política, delito y crimen.
Sin embargo, para Salgado el tema no es de importancia. No hay ni un solo comunicado en la página de la demarcación que busque defender su posición, dando sólo paso al silencio cómplice del mal uso de recursos para financiar al Cártel de Tláhuac. Morena, por su parte, tampoco se desmarca, seguramente acusarán complot.
Si se permite que el cáncer del crimen y sus cómplices se apropien de la ciudad, que nadie se llame sorprendiendo de la acelerada metástasis de delincuencia y vendettas en nuestras calles.
