Crecer a contrapelo

Con tantos jóvenes y tantos pobres, México no puede darse el lujo de no crecer. La economía de México puede mantener un ritmo de crecimiento alrededor de 2.42.5% este año, a pesar de los vientos en contra y de la turbulencia generada por la decisión de Reino Unido de ...

Con tantos jóvenes y tantos pobres, México no puede darse el lujo de no crecer. La economía de México puede mantener un ritmo de crecimiento alrededor de 2.4-2.5% este año, a pesar de los vientos en contra y de la turbulencia generada por la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea, dijo Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, al diario inglés Financial Times. “Creo que lo que México necesita hacer es distinguirse de otros mercados emergentes y la forma de hacerlo es tener un marco macroeconómico consistente y congruente”, dijo. Una de las preocupaciones importantes para el Banco de México es la depreciación del peso, principalmente por los efectos que esto puede tener en el comportamiento de la inflación. Por ello, la junta de gobierno del banco central decidió subir medio punto porcentual la tasa de referencia el pasado 30 de junio, con lo que la dejó en 4.25%. “Por ahora, la volatilidad continuará, lo que puede frenar el apetito de los inversionistas para poner su dinero en México”, dijo  Carstens.

Cuando las tasas de interés a largo plazo sobre activos seguros son muy bajas es porque los inversionistas no consideran que vaya a darse una recuperación sólida en el corto plazo. Algunos críticos del dinero fácil calificaron las tasas bajas de “artificiales” y comparan las tasas de interés bajas con las inyecciones de insulina que deben recibir los diabéticos. Esas inyecciones no forman parte de un estilo de vida normal e incluso pueden tener efectos secundarios negativos, pero son necesarias para controlar los síntomas de una enfermedad crónica. Después de ocho años de una crisis financiera que se esperaba fuera temporal, no sólo persiste la debilidad económica, sino que además su fin no parece estar cerca. Esta situación es preocupante para todos, tanto en Europa como en otras regiones.

La eurozona, el grupo de 19 países que ha adoptado al euro como moneda común, registró un crecimiento razonable en el primer trimestre. De hecho, su crecimiento fue mejor que el de Estados Unidos. Por fin, la economía de Europa alcanzó una talla un poco mayor que la que tenía antes de la crisis financiera, y el desempleo bajó de una cifra superior al 12% en 2013, a un poco más del 10 por ciento.

Frente a estas circunstancias externas adversas, México debe preservar una economía estable y en condiciones de retomar el alto crecimiento lo más pronto posible. Esto significa conducir la política económica nacional con la responsabilidad necesaria para preservar la estabilidad macroeconómica y sentar las bases para el crecimiento. Alcanzar y sostener el alto crecimiento exige compromisos de inversión productiva por parte de los empresarios nacionales y extranjeros, líderes en los sectores más dinámicos. Pero éstos no comprometerán sus recursos a menos que encuentren creíble y confiable el compromiso de las más altas autoridades del país con una meta de alto crecimiento como objetivo central de todas las políticas públicas, a la cual se subordinan los demás objetivos y proyectos, y con cuyo logro el Presidente de la República y su gabinete comprometan su prestigio personal y el del gobierno.

La clave del crecimiento económico de México, en medio de la severa recesión global en que estamos inmersos, es el diseño y aplicación de una política macroeconómica capaz de lograr el máximo crecimiento ante la ominosa crisis global que se avizora en el horizonte de los próximos años. No hay más remedio que crecer a contrapelo.

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