Fernando Solana Morales, educador visionario

Mi brillante colega y amigo Carlos Elizondo MayerSerra escribió en Excélsior una columna titulada “Una ciudad sin autos”. Me ahorró con ello la necesidad de escribir la segunda parte de “La semana más transparente del año”. Carlos dijo lo que yo hubiera querido ...

Mi brillante colega y amigo Carlos Elizondo Mayer-Serra escribió en Excélsior una columna titulada “Una ciudad sin autos”. Me ahorró con ello la necesidad de escribir la segunda parte de “La semana más transparente del año”. Carlos dijo lo que yo hubiera querido decir mejor de lo que yo hubiera podido hacerlo. En tal virtud dedicaré este espacio a la obra educativa de un mexicano excepcional, Fernando Solana Morales. Tuve el honor de tenerlo como mi jefe en su último paso por la SEP. De su vasta obra de creación institucional, me enfocaré aquí en una institución que aún tiene pendiente alcanzar el potencial que concibió para ella el genio de Fernando Solana Morales.

Cito a mi colega de Excélsior y senador de la República Arturo Zamora: “Don Fernando Solana Morales (Ciudad de México, 8 de febrero de 1931-23 de marzo 2016) fue un mexicano excepcional, uno de los políticos más completos, brillantes y discretos de la generación del México de la posguerra, su formación profesional ilustra el espíritu humanista de aquel joven que se recibió como ingeniero civil a los 21 años, como licenciado en filosofía a los 25 y en ciencias políticas y administración pública a los 32, siempre en la Universidad Nacional Autónoma de México, su auténtica alma mater. Pronto empezó a dar clases en las facultades de economía, filosofía y ciencias políticas para llegar a ser secretario general de la UNAM, al lado del rector Javier Barros Sierra, en el difícil periodo del movimiento estudiantil de 1968, lo que marcaría, sin duda, su pensamiento y acción. Fue llamado a encargarse de la Secretaría de Educación Pública, en la que su obra más destacada fue fundar el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep)”.

El Conalep fue creado por decreto presidencial en 1978 como un organismo público descentralizado del gobierno federal, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Su objetivo principal se orientó a la formación de profesionales técnicos, egresados de secundaria. En 1993, el decreto se reforma para abrir las expectativas en materia de capacitación laboral, vinculación intersectorial, apoyo comunitario y asesoría y asistencia tecnológicas a las empresas.

Ahora es urgente reactivar el Conalep, convirtiéndolo en el eje de un conjunto de políticas encaminadas a expandir la oferta de servicios educativos, elevando su calidad y su relevancia productiva, para acompañar a la inversión extranjera directa en la tarea de llevar industrias productivas e innovadoras a las regiones más atrasadas y estancadas de México. Para ese fin lo concibió Fernando Solana Morales. Ésa es la tarea de Aurelio Nuño Mayer, quien debe echar mano de las cada vez más numerosas opciones de tecnología educativa y de interacción a distancia, a  fin de multiplicar el impacto del recurso más escaso y valioso en esta esfera: los docentes bien calificados y con dotes pedagógicas superiores.

Es hora de poner en marcha el gran diseño de política industrial que nos permita atraer grandes inversiones de contenido innovador y conectarnos con los sectores y las regiones que emergerán como líderes de la siguiente etapa de crecimiento global. Apenas un paso atrás debe ir el despliegue de la red de planteles de Conalep (ver en YouTube el video sobre el Conalep de Mazapil, Zacatecas) para dotar rápidamente de operarios diestros a las plantas industriales que se establezcan en estas regiones.

                Twitter: @alzati_phd

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