Educar para salvar a México y al mundo
No hay nada material ni concreto en el mundo de lo humano que no parta de una idea. Desde los griegos, la ciencia y el conocimiento comienzan por asumir a la naturaleza como una realidad que es indispensable conocer si se le quiere transformar. El hombre humaniza todo lo ...
No hay nada material ni concreto en el mundo de lo humano que no parta de una idea. Desde los griegos, la ciencia y el conocimiento comienzan por asumir a la naturaleza como una realidad que es indispensable conocer si se le quiere transformar. El hombre humaniza todo lo que conoce y ha evolucionado de adaptar lo humano a la naturaleza a adquirir la capacidad para adaptar la naturaleza a lo humano. Hoy está en el umbral de adquirir la capacidad de dotar de humanidad a seres no biológicos y de manipular a voluntad a los seres vivos para adaptarlos a las necesidades y el confort de los humanos. La capacidad de prolongar la vida humana de manera indefinida hasta volver la vida eterna en una realidad física tangible, en vez de una quimera religiosa y metafísica, está a la vuelta de la esquina.
También estamos amenazados por nuestra persistente incapacidad para remediar los efectos nocivos de nuestras emisiones contaminantes sobre los patrones climáticos de la biósfera. El calentamiento global, según el consenso científico fundado en la mejor evidencia, está cerca de producir efectos nocivos irreversibles que amenazan la supervivencia de la civilización y hasta de la vida.
También nos confrontan la persistencia del hambre y la pobreza extrema, así como el surgimiento de pandemias y plagas incontrolables, la multiplicación de conflictos bélicos focalizados, la amenaza de un terrorismo potencialmente armado de aparatos nucleares de diversa escala, junto con otras plagas apocalípticas reales o imaginarias. En este contexto global modificado en lo ideológico y en lo práctico, en lo político, económico, social y cultural. En este mundo en que el capitalismo clásico sufre una metamorfosis en la que intangibles como el conocimiento y la imaginación determinan más la generación de valor que la mera disponibilidad de capital físico y financiero. ¿Cómo redefinir los perfiles de los proyectos educativos y cómo dar nueva y duradera viabilidad a nuestras instituciones y paradigmas pedagógicos? Son preguntas que urge contestar.
Ante estos retos, la exigencia para hacernos competitivos en un mundo global, reclama un aprendizaje abierto y constante no sólo reservado al magisterio, sino a cualquier profesión o actividad productiva y creativa. La lucha por restaurar en nuestro país una educación pública de calidad y acorde a lo requerido para el crecimiento de la economía nacional y la prosperidad de los mexicanos reviste la más alta prioridad. Por fortuna, las tecnologías de la información y la comunicación hacen posible llevar la instrucción a todos los ámbitos del quehacer humano. La educación ha de escaparse de las escuelas e invadirlo todo: el hogar, la calle, los centros de trabajo y hasta los espacios de ocio. Toda comunicación y todo intercambio de información abren oportunidades para llevar instrucción —sobre todo valores y destrezas de aprendizaje— a todos los hombres y mujeres, en especial a los menos privilegiados. Ésta es la esencia de una política educativa que permita avanzar, en pocos años, hacia los objetivos que Peña Nieto ha propuesto. El secretario de la SEP, Aurelio Nuño Mayer, sabe que el porvenir de México está en juego. Ha demostrado ya con firmeza que tiene lo que se necesita. No retrocederá.
Twitter: @alzati_phd
