Un país sin educación no tiene futuro

“Un país sin educación no tiene futuro; una nación con insuficiente educación tendrá un triste e incierto futuro”, aseveró el rector de la máxima casa de estudios, Enrique Graue Wiechers, al tomar protesta en su nueva encomienda para el periodo 20152019. En ...

“Un país sin educación no tiene futuro; una nación con insuficiente educación tendrá un triste e incierto futuro”, aseveró el rector de la máxima casa de estudios, Enrique Graue Wiechers, al tomar protesta en su nueva encomienda para el periodo 2015-2019. En efecto, esta idea está enraizada en la más profunda y radical tradición del pensamiento educativo mexicano. Ya José Vasconcelos afirmaba: “Educar es develar, desenvolver y desarrollar todas las capacidades de los mexicanos, devolviéndoles la confianza en sí mismos y el amor por lo suyo”. Por su parte, Jaime Torres Bodet escribió: “Siempre hemos creído y valorado que un pueblo con educación de calidad tendrá acceso a la justicia, a la libertad, a la democracia y al bienestar social”.

El 19 de diciembre de 2014 escribí en este espacio: “El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha emprendido ya la gran revolución educativa que le devolverá a México la fe en su destino de grandeza y restaurará las vías de movilidad social que el estancamiento y la violencia han atrofiado. Obstaculizarla o retrasarla por politiquería o en defensa de intereses mezquinos es atentar contra México. El pueblo, único titular duradero del poder político, lo ve y lo sabe. A su tiempo pasará su veredicto”. Esta aseveración sigue estando vigente, en tanto que la lucha por restaurar en nuestro país una educación pública de calidad y acorde a lo requerido para el crecimiento de la economía nacional y la prosperidad de la mayoría de los mexicanos sigue siendo tarea inacabada y reviste la más alta prioridad, tal y como lo reflejan las palabras del nuevo rector de la UNAM.

La Reforma Educativa la hace el gobierno y la hace ya. No fallará. Nunca lo ha hecho. La Reforma Educativa del presidente Enrique Peña Nieto es de la mayor trascendencia y representa un reto formidable y decisivo para el porvenir inmediato y a largo plazo de México. Se equivocan rotundamente quienes, eternos enemigos de la educación pública, quieren atribuir las fallas de la educación mexicana a los maestros, cuando han sido y están llamados a seguir siendo el mejor aliado con el que cuenta la autoridad educativa para alcanzar sus metas. Hoy el reto educativo central es el de la calidad y el carácter global de la educación. Se requieren mejores resultados del desempeño escolar, pero alineados a estándares de carácter internacional. La exigencia para hacernos verdaderamente competitivos en un mundo global reclama un aprendizaje abierto y constante no sólo reservado al magisterio, sino a cualquier profesión o actividad productiva y creativa. 

Por fortuna, las tecnologías de la información y la comunicación hacen posible llevar la instrucción a todos los ámbitos del quehacer humano. La educación ha de escaparse de las escuelas e invadirlo todo: el hogar, la calle, los centros de trabajo y hasta los espacios de ocio. Toda comunicación y todo intercambio de información abren oportunidades para llevar instrucción —sobre todo valores y destrezas de aprendizaje— a todos los hombres y mujeres, en especial a los menos privilegiados. Esta es la esencia de un diseño realista y factible, a la vez que ambicioso, de política educativa que permita avanzar en unos pocos años, hacia los objetivos que el presidente Peña Nieto ha propuesto. El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, sabe que el porvenir de México no es negociable.

                Twitter: @alzati_phd

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