Austeridad presupuestal para crecer

El país debe seguir consolidando la estabilidad macroeconómica.

Según una nota publicada en este diario ayer, miércoles 9 de septiembre, el secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), doctor Luis Videgaray Caso, destacó que no habrá nuevos impuestos, ni incrementos a los impuestos que ya existen, y que para ello “el gobierno se está apretando el cinturón”. Señaló el entorno difícil que se vive en el mundo con la baja del precio del petróleo, la apreciación del dólar y otros factores y dijo que la responsabilidad del gobierno mexicano es mantener la estabilidad económica y proteger a las familias. El planteamiento del doctor Videgaray es muy oportuno y acertado. Lo más urgente en México es reiniciar el crecimiento económico sostenido a tasas anuales de, al menos, 5% real. Y crear condiciones para seguir creciendo a ese ritmo por los años necesarios para eliminar la desocupación y la subocupación.

La riesgosa coyuntura que atraviesa la economía mexicana exige que el doctor Luis Videgaray Caso tome el liderazgo del gabinete económico del presidente Enrique Peña Nieto, para poner en práctica un paquete de políticas públicas que no sólo revivan el crecimiento económico de México, sino también que lo hagan con la mayor creación de ocupación productiva posible. Sobre todo para los jóvenes. El reto de transformar la desesperanza en entusiasmo y la atonía en crecimiento no puede esperar más. Debemos aplaudir la baja inflación alcanzada. Pero su contraparte no debe ser el crecimiento insuficiente.

Para que México pueda vincularse  exitosamente al crecimiento de la economía global será indispensable preservar las condiciones macroeconómicas que le den certidumbre a nuestra dinámica competitiva. El país debe seguir consolidando la estabilidad macroeconómica y ésta tiene como fundamento la disciplina fiscal (cero déficit o superávit) y la política monetaria de flotación del tipo de cambio. El equilibrio fiscal abarata el costo del capital para el sector privado y las empresas se ven favorecidas en su inversión productiva; el bajo costo del capital permite que las inversiones productivas se multipliquen y generen más empleos. Además, evita presiones que distorsionan el tipo de cambio.

Ante el severo recorte presupuestal, es indispensable que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que encabeza Gerardo Ruiz Esparza, concentre  esfuerzos y recursos en las zonas y municipios con abundancia de jóvenes desocupados o subocupados, de manera que puedan instalarse ahí sin desventaja las plantas industriales, en especial las automotrices, de electrodomésticos, aparatos electrónicos, farmacéutica, etc., que ofrezcan a los jóvenes oportunidades para “aprender haciendo” y obtener una remuneración adecuada y acorde con su creciente productividad. Se necesita desplegar una estrategia integral y agresiva para llevar a las regiones y localidades deprimidas del país la inversión extranjera directa con innovación, junto con la educación media superior, en especial la técnica, que detonen el crecimiento de la producción de manufacturas y, con ella, la creación de ocupación productiva y remunerada para los jóvenes.

Aunque suene paradójico, en esta hora decisiva necesitamos austeridad para crecer. Austeridad presupuestal aunada a un eficaz activismo para atraer inversión extranjera directa innovadora. Del éxito de esta estrategia dependerán el veredicto histórico sobre el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y el resultado de la sucesión presidencial de 2018. Es la hora de la austeridad para crecer y prosperar.

Twitter: @alzati_phd

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